1 Abr 2019

Una estrategia de acción humanitaria para que todo cambie

 

Un antes y un después. La nueva Estrategia de acción humanitaria, publicada recientemente por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo marcará el camino en los próximos siete años, tanto para la propia Agencia, como para la Oficina de Acción Humanitaria y para las ONG.

Vivimos tiempos de claroscuros, de politización de instrumentalización de la ayuda humanitaria. Tiempos en los que la asistencia se confunde con asistencialismo, las reglas humanitarias son ignoradas en los conflictos y el acceso a las poblaciones afectadas queda supeditado a la voluntad de contendientes, la mayoría de ellos irregulares. En este contexto, era sumamente necesario contar con una estrategia que estableciera las líneas esenciales de la acción humanitaria. La aprobación de este documento constata el interés de España por asumir su responsabilidad en internacional en materia humanitaria.

Dar respuesta a necesidades tan complejas como las que afrontamos actualmente exige contar con protocolos, procedimientos comunes, líneas de actuación compartidas y garantizar que llegamos al mayor número de personas. Si queremos mejorar la eficacia, la eficiencia, la pertinencia, el impacto, debemos contar con una hoja de ruta que establezca un horizonte bastante claro. Y ese camino exige de la participación de quienes van a recorrerlo. La construcción de esta estrategia ha contado con la participación de los diferentes actores implicados. La implicación de las ONG de la Coordinadora ha sido notablemente activa y eso ha garantizado que se tengan en cuenta propuestas determinantes para establecer una acción humanitaria a la altura de los retos actuales. La estrategia no es perfecta, ninguna lo es, pero cuenta con cimientos colectivos que permitirán afianzar una propuesta que está viva.

 

Compromiso colectivo en la misma dirección

La estrategia es un documento vivo, abierto a cambios y a contextualizaciones imprevistas que puedan producirse por emergencias súbitas. Debe ser una propuesta adecuada, realista y coherente que recupere el papel de la Cooperación Española frente a las crisis olvidadas y cronificadas. Décadas de trabajo en contextos humanitarios no pueden caer en saco roto, todo lo contrario: deben fortalecerse a través de articulaciones de los distintos actores implicados. Por eso es importante garantizar su flexibilidad de modo que se realicen modificaciones como por ejemplo incidir más en la contextualización y el análisis detallado de las crisis y conflictos o la inclusión no solo del “Do not harm” sino también del “Do More Good”.

Quienes llevamos décadas trabajando en esta área, quienes hemos construido esta estrategia hemos adquirido un nuevo compromiso y, a la vez, una certeza: hemos de trabajar de manera coordinada en la misma dirección. Especialmente si queremos llegar al año 2030 –fecha emblemática para la cooperación internacional- con plenas garantías de éxito y un auténtico cambio humanitario. Tenemos múltiples herramientas, acuerdos internacionales, protocolos, metas, estrategias. Ahora solo queda articularnos y ponernos manos a la obra.

Todo marco de este tipo tiene dos caras: la estrategia y la táctica; la una no es nada sin la otro. Las acciones que se lleven a cabo deberán enmarcarse en las tres líneas de acción propuestas: promoción de los principios humanitarios y del derecho internacional, incluyendo marcos jurídicos que garanticen los derechos de las personas afectadas por conflictos y desastres naturales; la mejora de la respuesta integral de la ayuda humanitaria española; y la adecuación d elos medios e instrumentos a las nuevas tendencias y compromisos adquiridos.

Son momentos de cambio. Nueva directora de la AECID –Aina Calvo-; nueva directora de la Oficina de Acción Humanitaria –Cristina Gutiérrez-; nuevo Plan Director de la Cooperación Española; y nueva Estrategia de Acción Humanitaria. Debemos aprovechar el momento al máximo. Esta estrategia es un auténtico manifiesto de intenciones cuya meta es hacer justicia allí donde se necesita. No hagamos nuestra aquella máxima de “Algo debe cambiar para que todo siga igual”. Que esta estrategia sea el esperado momento, la gran oportunidad de la Cooperación Española y haga cambiar algo para que todo cambie.

 

*Escrito por el Grupo de Acción Humanitaria de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo


18 Mar 2019

Villaverde Activa: distrito, barrio, escuela y ciudadanía

El inicio del trabajo de Asamblea de Cooperación por la Paz en centros educativos se remonta a 1992. Durante estos 25 años, desde nuestro compromiso de defensa de la educación pública, hemos impulsado decenas de procesos educativos con el objetivo de contribuir a alejar el peligro de la guerra, poner fin al expolio de las zonas empobrecidas del planeta, generar una mayor igualdad y favorecer la convivencia de niñas y niños, mujeres y hombres.

Hemos trabajado, en definitiva, para tratar de construir Escuelas sin racismo, escuelas para la paz y el desarrollo.

Desde el inicio hemos sido muy conscientes de que este objetivo es imposible de alcanzar sin la participación de toda la comunidad educativa, y muy especialmente del profesorado, del que destacamos su rol de agente fundamental de promoción de la convivencia intercultural. Para facilitar esta labor ofrecemos a profesores y profesoras formación, materiales y propuestas didácticas dirigidas a fortalecer en las comunidades educativas procesos de construcción de una Ciudadanía Global comprometida con los Derechos Humanos, la Paz, la solidaridad y la igualdad.

Como no podía ser de otra manera, nuestro trabajo en el ámbito educativo ha ido ajustándose a los cambios en la realidad social del Estado Español. Así, en los últimos años, y fruto del actual contexto de crisis social y económica que vivimos, se han visto reforzadas situaciones de desventaja educativa en numerosas localidades debido a circunstancias de carácter personal o sociocultural asociadas, en muchas ocasiones, al lugar de residencia. Ha sido por ello necesario adaptar nuestro trabajo en las escuelas al espacio en el que se insertan, e incorporar una visión de la educación como responsabilidad colectiva, desarrollada a lo largo de toda la vida y con una fuerte influencia del contexto territorial y social en el que se vive.

En la práctica esto se ha visto traducido en proyectos que intentan integrar la escuela en su entorno -el barrio, el distrito o la localidad- y favorecer la interacción de la sociedad en la escuela y de la escuela en la sociedad. En este sentido, hemos trabajado para que las escuelas puedan ser espacios abiertos a la comunidad donde la participación de las familias y la colaboración con los agentes sociales existentes en los barrios sea una realidad, llegando incluso a que parte de las actividades realizadas en los centros educativos sean dinamizadas desde el tejido social presente en el entorno de los centros educativos.

De este contexto y esta experiencia nace el proyecto Villaverde Activa. Villaverde es un distrito de la ciudad de Madrid cuyos indicadores socioeconómicos muestran situaciones comunes con otras zonas periféricas de las principales ciudades del Estado Español. Sin embargo, para el equipo de personas que trabajamos en el proyecto esto no es la característica más relevante del distrito. Sí lo es la participación de una parte considerable de sus vecinos y vecinas en diferentes estructuras sociales desde las que tratan de buscar soluciones a las diferentes problemáticas existentes. Lo más importante de Villaverde es, como decía mi compañera Rebeca hace algún tiempo, su dinamismo y compromiso.

En este sentido, el proyecto no sería posible todas las personas del Distrito que se mueven para mejorar la convivencia y el desarrollo de su barrio y luchan por la no discriminación y el reconocimiento de la igualdad del distrito por parte de las instituciones. Ellos y ellas contribuyen al efecto multiplicador de #VillaverdeActiva, llevándolo más allá de los centros educativos. Es decir, favorecen la interrelación entre escuela y barrio.

Villaverde Activa es un proyecto, por tanto, en el que ONGD, vecinos y vecinas, centros educativos, profesorado y alumnado, AMPAs y otros agentes sociales, políticos y económicos que forman parte e intervienen en este distrito contribuyen a construir una ciudadanía activa frente a las cada vez más habituales conductas de protección de “lo de cada uno” y de distanciamiento de la perspectiva de las interrelaciones del mundo global en el que vivimos.

Una muestra de que las alianzas entre entidades que trabajan en diferentes ámbitos puede (quizá debe) ser el camino para alcanzar un mundo que se asiente sobre los pilares de la dignidad, la justicia y la igualdad.

Mercedes Morillo, Delegada de ACPP en Madrid


10 Ene 2019

De presidente a presidente

Andrés Rodríguez Amayuelas, máximo responsable de la Coordinadora de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo le pide a Pedro Sánchez que aumente la ayuda oficial a la cooperación. 

*Artículo de opinión publicado en Planeta Futuro, El País

Estimado Pedro,

Tu llegada a la presidencia del Gobierno fue tan inesperada como esperanzadora. Tras casi una década perdida para la cooperación española, los nuevos aires permitían tomar aliento. En 2015, cuando deberíamos haber alcanzado el 0,7% en ayuda oficial al desarrollo (AOD) acordado en el Pacto de Estado contra la Pobreza, marcamos un mínimo histórico con poco más de un 0,1%. Estábamos a la cola de Europa y muy lejos de los compromisos asumidos internacionalmente. Desde entonces, el PSOE ha criticado esta situación y ha reiterado su compromiso con la recuperación de esta política pública, de ahí nuestra esperanza con el cambio de gobierno.

Tú mismo, el pasado 17 de julio en el Congreso de los Diputados enumeraste los retos en el ámbito internacional, señalando entre ellos el de “fortalecer y recuperar la cooperación al desarrollo como elemento definitorio de la política exterior de España”. Incluso este pasado fin de semana en el Foro de París por la Paz has insistido en la necesidad de “ponerse en los zapatos de gente que vive a miles de kilómetros y pensar que su suerte también es la nuestra”.

Son declaraciones ilusionantes que muestran la responsabilidad de España en el mundo. Ahora esas declaraciones deben concretarse en hechos y eso pasa, necesariamente, por el Boletín Oficial del Estado y los Presupuestos Generales. Así lo reconocéis en el acuerdo firmado con Unidos Podemos cuando afirmáis que “la voluntad política de un Gobierno se manifiesta siempre en sus presupuestos, ya que son la principal herramienta para demostrar las prioridades de actuación que contribuyen al cambio social”.

Tengo que decirte, por lo tanto, que nos sorprendió sobremanera que entre las 64 medidas recogidas en el acuerdo de Presupuestos para un Estado Social no encontráramos la más mínima mención a la situación de pobreza, desigualdad e insostenibilidad en la que viven millones de personas en el mundo, ni una palabra sobre el compromiso de recuperar la cooperación al desarrollo. Ni una. Y no nos vale la excusa de que es un acuerdo con medidas para llegar a fin de mes, porque estaríais dando validez al insolidario argumento de primero los de casa. No olvidemos que hoy por hoy el 99,8% de los presupuestos se ejecuta en España y que lo que pase fuera de casa también nos afecta.

Hace ya unos años que el socialdemócrata alemán Peter Glotz escribió que la izquierda debía construir una coalición de los fuertes a favor de los débiles y en contra de sus propios intereses. Una certera definición de solidaridad que pone a prueba el internacionalismo y el multilateralismo de quien se define como progresista. Dicho de otra manera, Glotz, exsecretario del SPD, hacía un llamamiento a no dejar a nadie atrás, en nuestro país o en otros países, adoptando medidas que eleven la mirada del corto plazo electoralista.

Si queremos que España ocupe el papel que le corresponde en el plano internacional no vamos a conseguirlo solo con declaraciones y discursos. Y esto no lo decimos solo nosotras, sino también las más de 120 organizaciones que forman la Cumbre Social. Hay que habilitar presupuestos de AOD para luchar contra la pobreza de las más de 2.000 millones de personas, mayoritariamente mujeres, que en todo el mundo viven con menos de dos dólares diarios, de las 821 millones que pasan hambre o de los 159 millones de niños y niñas que sufren desnutrición crónica. También necesitamos fondos adicionales para conseguir que no se supere el incremento de 1,5 ºC en la temperatura media del planeta, tal como que reclama el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. Sin olvidar aportar fondos a los organismos internacionales que trabajan por la defensa de los derechos humanos y el combate a la pobreza en todo el planeta.

Cuestión de coherencia y responsabilidad

Las organizaciones de cooperación al desarrollo españolas estamos presentes en 105 países, trabajamos con más de 35 millones de personas y llevamos la solidaridad de la ciudadanía a quienes descarta el injusto sistema económico que impera. Somos el vehículo de la solidaridad con las poblaciones desposeídas. Una vasta fuerza diplomática de tolerancia y paz. Gestionamos cinco céntimos de cada 100 euros de los presupuestos; una cantidad que, en realidad es garantizada por el compromiso de la ciudadanía a través de la de la X Solidaria en la declaración de la renta. El compromiso de la ciudadanía es claro, ahora le toca al Gobierno de España: debe retomar la senda de recuperación de la ayuda oficial para el desarrollo.

Pedro, es una cuestión de coherencia. No solo con tu palabra o con el programa electoral del PSOE, también con la voluntad de los partidos políticos representados en el Congreso de los Diputados. Hace casi un año que aprobó por consenso, en la Comisión de Cooperación, una Proposición no de Ley (la 161/0202620) en la que señalaban la necesidad de alcanzar el 0,4% de la Renta Nacional Bruta al acabar la legislatura, en 2020, y avanzar hacia el 0,7% en 2030. Ahora es el momento de cumplir el acuerdo; si no es ahora, ¿cuándo?

¿Tendremos que apuntar este incumplimiento en tu debe tal como hicimos con Mariano Rajoy? Él afirmó en la Asamblea de Naciones Unidas de 2013: “A medida que crezca la economía española, el Gobierno volverá a apoyar una inversión en cooperación al desarrollo generosa, inteligente y eficaz”. La economía ha mejorado y seguimos sin recursos, sin política. ¿A qué estamos esperando?

Mientras negociáis con otros partidos los flecos de los presupuestos podéis cumplir la proposición no de ley y aumentar de manera significativa el presupuesto de cooperación, los fondos de ayuda humanitaria y de educación para el desarrollo, o los instrumentos que garantizarían el trabajo de las ONG en todo el mundo. Estáis a tiempo de dar un giro de timón que esté a la altura de los enormes retos que enfrentamos como humanidad. Estáis a tiempo de no defraudar a la ciudadanía, a los actores internacionales con quienes os habéis comprometido y a millones de personas que luchan a diario por una vida digna. Confiamos en ello.


18 Dic 2018

Cooperación y solidaridad: dos claves para entender la evolución humana

Rodrigo Alonso Alcalde, Responsable de Didáctica del Museo de la Evolución Humana, Junta de Castilla y León, Profesor Asociado del Área de Prehistoria de la Universidad de Burgos – @museoevolucion

Tras la publicación de Charles Darwin, en 1859, del Origen de las Especies por medio de la Selección Natural, comenzó a generalizarse la idea de que el proceso evolutivo había estado protagonizado por la supervivencia de los mejor adaptados. Esta premisa alcanzó su máximo exponente a finales del siglo XIX con Herbert Spencer y sus planteamientos del darwinismo social. Este modelo explicativo se basó en aplicar el mecanismo de la selección natural darwiniano al estudio de las sociedades humanas. Según esto, el devenir histórico de los países, las etnias o las clases sociales se habían (había) articulado en una competición en las cual los mejor adaptados ocupaban y debían ocupar los lugares privilegiados. Este tipo de formulaciones trascendió de forma casi inmediata al campo de la política y sirvió para justificar, desde un falso empirismo científico, las políticas imperialistas y raciales de finales del siglo XIX y buena parte de la primera mitad del siglo XX.


Reproducción de Homo Georgicus, realizada por E. Daynès, Museo de la Evolución Humana, Junta de Castilla y León.

Hoy en día sabemos que esto no fue así y que en nuestra evolución, junto al mecanismo de la selección natural, hubo otros factores como la cooperación y la solidaridad que fueron claves para el desarrollo de nuestro género, el género Homo desde hace 2,5 millones de años. Sin embargo estos factores no son características exclusivamente humanas. En el reino animal podemos encontrar ejemplos de solidaridad en chimpancés, orangutanes, delfines o incluso en los pingüinos. Mientras que acciones cooperativas es fácil rastrearlas tanto en otros mamíferos, aves, reptiles y peces. Lo que nos diferencia del resto de animales es que nosotros a lo largo del proceso evolutivo hemos desarrollado la cooperación y la solidaridad como elemento clave para potenciar la cohesión del grupo y conseguir ocupar todos los ecosistemas del planeta por muy adversos que estos sean, desde el  Ártico hasta el Himalaya pasando por la Amazonia o el desierto del Sáhara.

Pero, antes de continuar, conviene definir el significado básico de estos dos conceptos claves en nuestra historia evolutiva. Según el Diccionario de la Real Academia Española, la cooperación es “obrar juntamente con otro u otros para la consecución de un fin común”. Mientras que la solidaridad es la “adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros”. En el caso que nos ocupa la principal diferencia entre ambos conceptos podemos encontrarla en que mientras la cooperación se realiza entre individuos iguales, la solidaridad se da entre desiguales. Es decir, él o los individuos que muestran su solidaridad hacia otros individuos están por encima en alguno de los planos biológicos o sociales. El plano biológico podríamos limitarlo a aquellos individuos que poseen una salud óptima. Mientras que en el plano social es más complejo y lo reservaríamos para aquellos individuos que por diversas circunstancias están mejor considerados dentro del grupo, por cuestiones como la edad o la organización social (líderes). Estos individuos socialmente mejor considerados mostraron su solidaridad al adherirse circunstancialmente a la causa de otros individuos que están por debajo de ellos, sin esperar nada a cambio.

El trabajo cooperativo permitió que nuestros antepasados sobrevivieran

Si extrapolamos estos conceptos teóricos al estudio de nuestros antepasados tenemos que en las actuales Kenia, Tanzania y Etiopía, encontramos numerosos yacimientos datados entre 2.5 y 1,8 millones de años que tienen, además de los primeros fósiles de nuestro género (Homo habilis y Homo rudolfensis), restos de las primeras herramientas de piedra y fragmentos de grandes herbívoros con marcas de corte. Estas marcas evidencian el consumo de estos animales por parte de estos homininos. El despiece e ingesta de estos elefantes, rinocerontes e hipopótamos cabe considerarlos como los primeros consumos comunitarios realizados por nuestros antepasados. Este reparto del alimento puede entenderse como el desarrollo de una acción conjunta para la consecución de un fin común: la alimentación del grupo, por lo que estaríamos ante la primera evidencia de cooperación en la historia de la humanidad. El trabajo cooperativo permitió que nuestros antepasados sobrevivieran en la sabana compitiendo por los recursos cárnicos con tigres, panteras y leones.

Por lo que se refiere a la solidaridad, nos encontramos que en el año 2003 en el yacimiento caucásico de Dmanisi (Georgia) apareció una mandíbula humana con una antigüedad de 1,8 millones de años. Este fósil perteneciente a la especie Homo georgicus presenta una ausencia total de dientes y de los alvéolos que alojaban sus raíces. En otras palabras, al “viejo de Dmanisi” se le habían caído sus dientes y el hueso circundante a los alvéolos invadió los vacíos dejados al desaparecer las raíces de los mismos. Ahora bien ¿cómo un individuo sin dientes pudo alcanzar los 40 años de edad hace 1,8 millones de años? Evidentemente sin una ayuda por parte del grupo este individuo no hubiera alcanzado esa edad. Muy probablemente, sus compañeros se tuvieron que dedicar a masticarle los vegetales y trozos de carne cruda para que luego él los pudiera digerir. Estos cuidados representan la primera prueba de solidaridad documentada en la historia de la humanidad. Desde entonces son cada vez más las evidencias que tenemos de este tipo de comportamiento en el registro fósil que demuestran que el desarrollo de la solidaridad ha sido una característica esencial en nuestro propio proceso evolutivo.


17 Dic 2018

Y tú… ¿de qué parte estás?

Andrés R. Amayuelas, presidente de la Coordinadora de ONGD.

Se acercaba el final de la COP24, el encuentro mundial para tratar de impulsar un acuerdo ambicioso para frenar el cambio climático. Las potencias más contaminadoras, encabezadas por EEUU, habían puesto de su parte para no tomar las medidas necesarias para revertir el calentamiento global.

Las organizaciones sociales estaban también reunidas tratando de hacer entrar en razón a los gobiernos. No es mucho el tiempo que tenemos, apenas 10 o 12 años, si queremos parar las peores consecuencias del incremento de la temperatura. Había que cerrar el encuentro con una foto de familia exigiendo compromiso a los políticos. La pancarta de la Campaña Global por la Justicia Climática era bastante clara: “cambiemos el sistema, no el clima”. Pero parecía que no era suficientemente directa como para que los participantes en la cumbre oficial cayeran en cuenta de la urgencia.

Alguien empezó a tararear la canción, de manera inconsciente. Poco a poco se le unieron más voces y acabó siendo un clamor. Cada quien la había oído de distintos grupos y cantantes. Billy Bragg, Dropkick Murphys, Natalie Merchant, Peter Seeger, Ella Jenkins… e incluso aludida por Bob Dylan. La primera parte estaba clara: Which side are you on? … la segunda fue instantánea “With people not polluters”.

Which side are you on? Es una canción escrita en Kentucky hacia 1931 por Florence Reece, mujer de un minero sindicalista, justo después de que la policía a sueldo de las empresas entrara por la noche en su casa y se llevaran ilegalmente a su marido. Aterrorizada escribió la letra en un calendario de pared y tomo la melodía de un himno baptista.

Después se convirtió en una canción popular en las movilizaciones obreras de Estados Unidos popularizada por lo wobbies y fue adoptada naturalmente por el movimiento altermundista. La canción nos llama a tomar partido. No podemos quedarnos neutrales mientras contaminan nuestra casa común y amenazan el futuro de nuestra especie.

¿Hasta cuándo vamos a permanecer impasibles? Más de 70 millones de personas desplazadas en el mundo, muchas de ellas por motivos climáticos; estamos provocando la sexta extinción masiva de seres vivos como denuncia Amy Goodall; consumimos como si tuviéramos disponible planeta y medio

Es urgente un movimiento mundial de indignados por el clima, dado que el acuerdo alcanzado en Katowice está muy lejos de lo necesario para poner freno a este despropósito. Y es urgente porque no tenemos tiempo, porque sus consecuencias serían nefastas (ya lo están siendo) para toda la humidad.

Pensad en ello y tened de música de fondo Which Side are you on? Y preguntaos con quién estáis: ¿con las personas o con los contaminadores?