Sin energía no hay desarrollo #Energia4D

Naciones Unidas está impulsando la iniciativa “Energía Sostenible para Todos”, entendiéndose como  «energía sostenible»  aquélla que se produce y se usa de forma que apoye a largo plazo el desarrollo humano en el ámbito social, económico y ecológico. Es decir, es una energía no contaminante, accesible físicamente y asequible económicamente para la población,  eficiente y con un suministro fiable. Esta iniciativa busca involucrar a los gobiernos, al sector privado y a la sociedad civil con el objetivo de lograr la energía sostenible para todos y alcanzar los 3 principales objetivos para el 2030: garantizar el acceso universal a los servicios modernos de la energía, duplicar el ritmo de mejora en eficiencia energética y duplicar la participación de energías renovables en el mix energético global.

Según Kandeh K. Yumkella, Director General de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), “la energía es esencial para el desarrollo, y la energía sostenible es esencial para el desarrollo sostenible. Para los países en desarrollo, la pobreza energética es un impedimento enorme para el progreso económico”. El acceso a la energía sostenible mejora la calidad de vida puesto que, por ejemplo, posibilita la generación de ingresos gracias al uso de electricidad en un pequeño negocio, mejora el servicio sanitario al usarse frigoríficos para almacenar medicamentos, reduce el trabajo de recolecta de leña y el tiempo empleado en transportarla, permite sistemas más eficientes de energía para cocinar y generar calor, y proporciona iluminación para que los niños y niñas puedan estudiar cuando anochece.

Sin embargo, según la Agencia Internacional de la Energía 2.600 millones de  personas carecen de acceso a instalaciones limpias para cocinar y 1.300 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, en su mayoría habitantes de zonas rurales. Por el contrario, los países desarrollados consumen entre el 50% y el 90% de los recursos de la Tierra y generan dos terceras partes de las emisiones de dióxido de carbono.

Foto de ONGAWA
Foto de ONGAWA

Según estimaciones del Banco Mundial, el aumento de la demanda energética mundial durante los próximos 25 años provendrá de los países en desarrollo. Si éstos siguieran el actual modelo energético y de desarrollo de los países ricos (principales causantes de la actual insostenibilidad energética y ambiental), esto provocaría un peligroso avance hacia un cambio climático irreversible. Como consecuencia, aumentarían las hambrunas debido al incremento de desertización en grandes zonas del  planeta, habría mayor campo de acción de insectos portadores de enfermedades al aumentar la temperatura y se producirían desplazamientos masivos de la población (refugiados climáticos por ejemplo, por el crecimiento del nivel del mar). La energía tiene una fuerte influencia sobre el cambio climático, por lo que un modelo energético inadecuado puede acentuar las consecuencias de la pobreza.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estima que los costes de adaptación a una energía limpia para lograr los objetivos de la energía sostenible para todos los países de Naciones Unidas en 2030, se encontrarían entre 249 y 1371 billones de dólares anualmente. Aunque puede parecer mucho, estas cantidades están por debajo de los gastos actuales mundiales en defensa o los recientes rescates bancarios. Por ejemplo, Estados Unidos gasta 200 millones de dólares al año en investigación en energías renovables, el equivalente a su presupuesto de Defensa para tres horas. Con solo el 3% adicional de las inversiones globales previstas en energía hasta el año 2030, aplicado adecuadamente para llegar a la población que actualmente carece de acceso a la misma, se alcanzaría en ese año el acceso universal a la energía. Por tanto, la voluntad política es y será fundamental para solventar el problema de la sostenibilidad energética del planeta, puesto que ésta es factible económicamente e imprescindible social y ambientalmente.

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Miriam Sánchez Escalonilla e Ignacio Casas Villaverde, Área Sectorial de Energía de ONGAWA, Ingeniería para el Desarrollo Humano

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Las Naciones Unidas consultan a la ciudadanía acerca del mundo que desean #post2015

Naciones Unidas se ha aliado con organizaciones de juventud, instituciones del sector privado y ONG de todo el mundo para lanzar MY World, la encuesta Global de las Naciones Unidas para un Mundo Mejor. MY World tiene como objetivo preguntar a los ciudadanos y ciudadanas de todos los países cuáles son los temas y cuestiones que más directamente afectan a sus vidas.

Aunque los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) siguen articulando las iniciativas globales de lucha contra la pobreza y mejorarla vida de millones de personas, iniciativas como MY World se han puesto también en marcha con el objetivo de poder incorporar la voz de los ciudadanos y ciudadanas al debate global sobre la futura agenda de desarrollo para el periodo posterior a 2015, fecha designada para el logro de los ODM.

MY World es una encuesta anónima. La única información personal que se solicita a los participantes es su género, edad y país con el único fin de analizar los datos. Los resultados serán presentados a los líderes mundiales y ayudarán a definir cuáles son las seis cuestiones que más influencia ejercen en las vidas de las personas a nivel global.

La encuesta está actualmente disponible en la web www.myworld2015.org en los seis idiomas oficiales de la ONU —inglés, español, francés, árabe, ruso y chino—y pronto se ampliará a otros idiomas. Además, esta encuesta puede completarse también por teléfono (vía SMS y llamando a varios números de teléfono gratuitos) o en papel, gracias al apoyo de una extensa red de organizaciones de base, organizaciones religiosas, grupos de juventud, entidades del sector privado y ONG colaboradoras de todo el mundo.

El objetivo de MY World es ser el punto de entrada de los ciudadanos y ciudadanas en el proceso de consultas post-2015 y dar a conocer a los participantes la plataforma www.theWorldWeWant2015.org, una iniciativa conjunta de la ONU y la Sociedad Civil en la que ciudadanos y entidades colaboran en un debate más extenso e interactivo sobre la agenda post 2015.

Los resultados de MY World serán trasladados al Grupo de Alto Nivel para la Agenda de Desarrollo Posterior a 2015, establecido por el Secretario General, durante los encuentros que tendrán lugar en Monrovia, Yakarta y Nueva York. La intención es que las conclusiones de la encuesta global sean estudiadas por el Grupo antes de la presentación de su informe final al Secretario General de la ONU.

Posteriormente, MY World seguirá recopilando las voces de las personas y compartiendo los resultados con el Secretario General y otros líderes mundiales, de aquí a 2015. Esta iniciativa está coordinada por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, la Campaña del Milenio de las Naciones Unidas, el Overseas Development Institute y la Fundación World Web , con el apoyo de socios colaboradores de todo el mundo.

Las Naciones Unidas y sus socios invitan a los ciudadanos y ciudadanas de todos los países a hacer la encuesta y participar en este proceso de consultas para definir el mundo que queremos más allá de 2015.

Puedes votar en http://www.myworld2015.org

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La #Solidaridad ahora y aquí

Artículo de: Álex Guillamón, coordinador de Entrepobles (Texto original en catalán. Traducción Lluis Ruíz-Giménez)

Fuente: Entrepobles

Los mensajes de los poderes económicos, políticos y mediáticos ante la crisis insisten en desactivar todos los resortes de la solidaridad, tanto cercana como internacional. Entre las entidades que han estado trabajando en cooperación los últimos años, y la sociedad en general, reina el pesimismo, el desconcierto y el temor ante un futuro incierto. Sin embargo, es ahora -ante el desmantelamiento y la privatización de las políticas públicas de cooperación- cuando más necesario resulta recordar que el internacionalismo, la solidaridad internacional, es un valor enraizado a nuestro pueblo que no nació por gracia gobernativa ni de ninguna convocatoria de subvenciones.

Hace más de cuarenta años que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la famosa Resolución 2626 (XXV), con el siguiente texto: “Todo país económicamente desarrollado se esforzará por efectuar cada año, a partir de 1972, una transferencia de recursos financieros a los países en desarrollo por un importe mínimo neto equivalente del 1% de su Producto Nacional Bruto a precios de mercado (…) Los países desarrollados que no puedan alcanzarlo el año 1972 se esforzarán en conseguir este objetivo en 1975, a más tardar”.

La Asamblea de Cataluña no pensaba en esta resolución cuando, a finales de 1973, hizo un llamamiento a solidarizarse con el pueblo chileno y el gobierno de la Unidad Popular, que acababa de padecer uno de los golpes de estado más sangriento, justamente un 11 de septiembre. Todavía desde la clandestinidad  y en un país en desarrollo, las actividades de solidaridad, que tomaban como base la plena conciencia de una lucha común, se extendieron.

El nacimiento de un movimiento popular

Una de estas actividades se realizó desde la parroquia de la calle Dos de Maig de Barcelona durante la misa del gallo de 1973. Bajo aquella oscura, helada y larga noche del franquismo, la iglesia se llenó hasta los topes: un cálido oasis de libertad y solidaridad. Nadie habría podido distinguir entre feligreses y militantes antifranquistas, unos y otros cantaban por primera vez Violeta Parra, la cantata de Santa Maria de Iquique de Quilapayún… y sobre todo, el gran Víctor Jara.

Unos pocos meses después, los barracones de Pedralbes de la Universidad de Barcelona, donde las paredes todavía gritaban “Salvemos a Puig Antich”, los Comités de Curso de los estudiantes organizaban una charla con un representante del Frente Polisario. El coloquio se alargó más de lo que recomendaban por seguridad, ya que no había demasiadas oportunidades de tener información de primera mano sobre esta cuestión. La gente quería saberlo todo sobre la guerrilla saharaui, cómo disputaba el territorio al ejército franquista y como se estaba negociando la autodeterminación. Se prevenía que la liberación del Sáhara sería un golpe duro para el franquismo, similar a la revolución de los claveles en Portugal. Nadie podía imaginar, por aquel entonces, que la noche que viviría el pueblo saharaui estuviera tan lejos del final.

Pero fue al inicio de 1978 que se pudo hablar más claramente del nacimiento de un movimiento popular de solidaridad organizado en nuestra casa. En los locales de hermanamiento, mucha gente y varias entidades se juntaron en la reacción ante lo que estaba sucediendo en un país que hasta hacía poco tiempo nadie podía ni siquiera ubicar en el mapa: Nicaragua. Un señor alto y formal, José María Valverde, daba lecciones aceleradas de fe, ética y poesía roja y negra e insistía que, a pesar de la represión sobre Masaya, la revolución era cuestión de meses.

Aquel febrero se produjo la prematura insurrección del barrio de Monimbó, en Masaya. Y cuando en agosto de aquel mismo año una columna sandinista asaltó el Palacio Nacional, en Barcelona ya existía el Comité de Solidaridad de Catalunya con el Pueblo de Nicaragua. El 12 de noviembre de aquel año, ocho meses antes de la revolución, en el polideportivo de Sant Andreu, Carlos Mejía Godoy y san Ovidi Montllor actuaron en el primer gran acto de solidaridad para recoger fondos para la insurrección sandinista, Catalunya con Nicaragua.

También por aquel entonces, en el teatro Romea, Lluís Llach presentó su nuevo disco Mi amigo el mar, que incluía la canción “Compañeros no es esto”. Y era exactamente eso lo que pensaba una generación entusiasta de activistas sociales y políticos, que mascaba la decepción por una transición que había abaratado el sueño y había dejado intactos los poderes fácticos y económicos de las últimas décadas y el Estado borbónico. En un contexto en que la sociedad levantaba la vista al mundo por primera vez en varias décadas, la revolución sandinista fue el inicio de un movimiento social de solidaridad internacional que propició el surgimiento de centenares de comités locales de solidaridad, primero con Nicaragua y más tarde con El Salvador y Guatemala.

Todavía faltaban siete años para la creación de la Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica y ocho para la primera convocatoria de ayudas al Tercer Mundo que inauguraría la Generalitat.

Durante años, centenares de personas acompañaron a la Nicaragua que resistía la agresión del gobierno de Reagan; en Morazán y Chalatenango (las zonas liberadas del FMLN en el Salvador), los campos de refugiados hondureños de Colomoncagua y Mesa Grande, en las montañas y las selvas guatemaltecas del Quiché o en los campos de Campeche, Chiapas o Quintana Roo (México). Maestros, médicos, enfermeras, personal administrativo, periodistas, lampistas, estudiantes… gente solidaria que quería ayudar a aquellos pueblos a impulsar un nuevo mundo, ya que no se había podido conseguir aquí. Faltaban ocho años, todavía para la aprobación del Estatuto de Cooperante.

En 1986, en Nicaragua, se hizo la segunda campaña de alfabetización Yo sí puedo. La noche de 10 de mayo de aquel año, el Palacio de Deportes se quedó pequeño para el emblemático Nicaragua Rock. Se impidió la entrada a muchísima gente. Después todo se relajó y al final la montaña de Montjuïc botaba a ritmo de ska con el tema “Nicaragua Sandinista” de Kortatu. Entre lo que se recolectó esa noche y en otras actividades prácticamente se superaba el presupuesto de la partida de Ayudas al Tercer Mundo de la Generalitat.

Aquel mismo verano, en Salt, se construyó el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo, dentro del cual algunos ayuntamientos como el de Arbúcies jugaron un papel clave como motor reivindicativo y como palanca entre el movimiento social de la solidaridad y la implicación de la administración local.

El 0,7% y las políticas de cooperación

Los comités de solidaridad vivieron un debacle importante a principios de los 90’. Costó sobreponerse al bloqueo de los procesos revolucionarios en América Central. Había llegado el fin de la guerra fría y se proclamó el fin de la historia.

Pero en el otoño de 1994 la reivindicación del 0,7% iniciada por Justicia y Paz en 1981 se convirtió en una nueva ola social de solidaridad. Una convocatoria de la Plataforma 0,7% acompañada de una huelga de hambre se tradujo en acampadas en las plazas y las calles de todo el Estado, como reacción ante el desastre humanitario de la guerra de los Grandes Lagos africanos y para presionar a la clase política a emprender medidas de responsabilidad internacional. La Diagonal de Barcelona se llenó de tiendas de campaña desde la facultad de Económicas hasta la plaza Francesc Macià durante casi dos meses. Las analistas hablaron de una respuesta solidaria única en Europa.

La Plataforma 0,7% lo definía así: “El cumplimiento de la resolución de la ONU de destinar el 0,7% del PIB al desarrollo humano sostenible de los países empobrecidos, a pesar de que entendemos que es solo un primer paso, no es una concesión de los países ricos, sino una restitución, insuficiente, éticamente obligada porqué es un derecho básico de todos los pueblos de la Tierra”. El movimiento del 0,7% y más, la reivindicación de una política pública de cooperación internacional transparente, responsable y de calidad y con un sentido de restitución, abrió un ciclo sociopolítico de interrelación contradictoria entre la solidaridad de raíz popular y el despliegue de políticas públicas de cooperación internacional, forzadas por las movilizaciones y por un amplio apoyo de la opinión pública. Un ciclo que ahora se está cerrando con la crisis/estafa financiera.

Distintos colectivos continuaron poniendo los temas claves para la justicia global en la agenda pública y política. La crítica a la celebración del quinto centenario, la solidaridad con la rebelión zapatista de Chiapas, la campaña del cincuenta aniversario del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (durante la época de los ajustes estructurales en los países empobrecidos) y sobretodo la campaña y la consulta sobre la deuda externa, con continuidad en las movilizaciones antiglobalización de los primeros años del nuevo milenio, son algunos ejemplos de ello. Se reivindicaba una política pública que no fuera entendida como una ayuda, sino como una restitución, partiendo de la crítica al pasado y presente colonial y denunciando los nuevos mecanismos de dominio global, definidos más adelante como anticooperación.

Al mismo tiempo, como cualquier otro fenómeno que gana terreno entre la opinión pública de esta sociedad, la cooperación y la solidaridad fueron asimiladas por los medios de comunicación y la publicidad empresarial. Se ofrecía un espejo donde nuestra sociedad se reflejaba, por primera vez, como un país rico, optimista, y generoso (a golpes de hipoteca), un país modelo de transición hacia la democracia y de crecimiento económico, un país desarrollado que ayudaba a los que estaban en vías de desarrollo. Pero las políticas de cooperación no despegaron hasta que llegó la época de los Gobiernos de Zapatero en Madrid, y del tripartito en Catalunya. Durante estos años, el progresismo de los gobiernos confluyó con el cénit de la burbuja inmobiliaria. Sobraba dinero por todas partes, lo que hacía más fácil la generosidad, tan pronto para construir un AVE hacia ningún lugar, como para liderar el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial de la ONU.

No se puede explicar de otra forma que la profunda superficialidad del discurso de la “lucha contra la pobreza, seña de identidad del gobierno incluso en tiempos de crisis” desapareciera de la noche al día, después de la famosa llamada que recibió Zapatero.

Durante estos años, ha habido una interrelación constante y en ambos sentidos entre la cara social y la institucionalizada de la solidaridad y la cooperación. La euforia socioeconómica y la abundancia han ido transformando a algunos colectivos de solidaridad popular en empresas de cooperación dependientes de las administraciones e instaladas en el crecimiento permanente de los presupuestos. Pero también ha habido colectivos que, partiendo de la cooperación asistencial o profesional, han evolucionado críticamente hacia un cuestionamiento sistémico. O personas que, sin abandonar nunca la solidaridad popular, han creído necesario social y políticamente reivindicar e intervenir en las políticas públicas.

La solidaridad hoy

Hoy, cuando se están desmontando las políticas de cooperación, cuando gran parte de la sociedad civil que trabaja en este ámbito afronta graves crisis de subsistencia debido a los impagos y por una gestión chapucera, es justo cuando hay que mantener la calma y sacudirse la impotencia y el pesimismo.

No se trata de menospreciar la importancia de la Res Píblica. Al contrario, hay que denunciar este neoliberalismo del Señor Esteve, rastrero, que gobierna deconstruyendo las políticas sociales. Una gestión que ha reconvertido a la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo en una suerte de ONG de la Cámara de Comercio y el Rotary Club, una política que mientras proclama la creación de estructuras de Estado, ha huido por la puerta trasera de los compromisos de cooperación con distintos pueblos y gobiernos, a los cuales tarde o temprano necesitaremos tanto como nos necesitan ellos.

La gallina fue antes que el huevo

Sin embargo, hay que ir más allá de la denuncia y recordar que la gallina fue antes que el huevo: la solidaridad no depende especialmente de las instituciones, sino del empuje y la capacidad que tenga el pueblo de rehacer las alianzas y el tejido social, de conquistar y construir los derechos colectivamente.

Cierto es que los retos son infinitamente más grandes hoy que hace cuarenta años. La crisis del capitalismo global, climática, energética, alimentaria, del bienestar y de los bienes comunes obliga a afrontarla la acción social y política con una perspectiva local y global. Incluso en la situación de crisis actual, nuestra sociedad utiliza un territorio tres veces mayor al que ocupa para satisfacer su nivel de consumo. Y no hablamos solamente de la huella ecológica; diariamente, en todo el mundo, millones de personas mueren, malviven o son perseguidas a raíz de la guerra silenciosa puesta en marcha por las multinacionales para hacer negocio vendiéndonos toda clase de artículos.

Por lo tanto, hay que replantear la inserción de este país dentro del planeta y la comunidad internacional para transitar hacia una forma de bienestar más responsable y justa y menos vulnerable, desvinculada de la perspectiva del crecimiento permanente, de la producción y el consumo material. Se necesita una cooperación para el postdesarrollo. Librarse de la religión del libre comercio y la dictadura de la especulación financiera y coordinar iniciativas con otros pueblos, del sur y el norte. Ojalá se reaccione ante el engaño de la deuda externa, tal y como han aprendido otros pueblos antes que el nuestro.

Hay que bajarse del pedestal del desarrollo de cartón donde estábamos y pensar que no solamente se puede dar mucho, sino también aprender de las semillas, las iniciativas y las alternativas sociales, económicas y culturales que han empezado otros pueblos. Y todo ello tendrá que hacerse con o sin políticas públicas, con o sin ONGD, con más o menos recursos, pero siempre de forma organizada y colectiva, con los movimientos que están saliendo en nuestro propio país. No hay más salida digna, equitativa, inclusiva y viable para construir una nación libre y solidaria, de mujeres y hombres libres y solidarios, entre todos los retos. Y tal vez algún día alguien recordará que a aquello antes se le llamaba internacionalismo…

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Un año de movilizaciones por la #educación pública

Fuente: Educación Sin Fronteras

Fotos de: Educación Sin Fronteras

manifestacion estudiantes Barcelona octubre 2012A lo largo de 2012, Educación Sin Fronteras ha impulsado iniciativas y se ha sumado a campañas de otras entidades con un objetivo común: defender la enseñanza pública en un año díficil, donde a la gravedad de la crisis y de los ajustes presupuestarios se ha sumado la presentación de una reforma educativa que ha despertado una gran controversia en el sector. Durante 2013, nuestro compromiso es el de seguir actuando con la misma determinación en favor del derecho a una educación de calidad para todas las personas.

os últimos doce meses han sido especialmente complicados para la educación en nuestro país. A las medidas y recortes ya conocidos- y que motivaron en primavera importantes movilizaciones en favor de la escuela pública en todo el país-, se han sumado en los últimos meses nuevos ajustes económicos y un anteproyecto de ley “de mejora de la calidad educativa” que han soliviantado aún más al sector.

La escuela pública ha sido y continua siendo la gran damnificada en este escenario marcado por la obsesión por la reducción del déficit público y por un  proyecto de reforma normativa que, lejos de dar respuesta a las necesidades del sistema educativo, plantea un modelo segregador y recentralizador.

manifestación en favor de la escuela pública

Recortes de más de 6.000 millones en tres años

Si 2012 ha sido un año malo, las previsiones para 2013 no permiten ser más optimistas. Lejos de mejorar la inversión pública en la enseñanza, los presupuestos del Estado y de las comunidades autónomas prevén nuevos recortes para 2013. Así, el volumen global destinado a este capítulo por parte de las diferentes Administraciones sumará un descenso de más de 6.000 millones de euros respecto al año 2010.

Esta reducción es más hiriente si se compara con el gran aumento de los gastos previstos para financiar la deuda pública que, sólo en el caso de la Administración del Estado, multiplica por veinte el dinero que destina a educación y supera la inversión educativa global de todas las comunidades autónomas.

Por otro lado, el  Ejecutivo central, los gobiernos autonómicos y la comunidad educativa seguirán enzarzados en los próximos meses en el debate sobre la polémica reforma presentada por el ministro Wert, que no ha satisfecho a casi nadie, hasta el punto de que cada vez son más las voces que piden su retirada inmediata.

Educación Sin Fronteras (ESF) ha expresado su rechazo a estas medidas y, ya sea a través de campañas propias o compartiendo iniciativas lanzadas por otras entidades y plataformas ciudadanas, ha sumado esfuerzos para denunciar ante los poderes públicos lo que considera un ataque a uno de los pilares básicos de nuestra sociedad.

entrega 10000 firmas loquehayquewert

“¡Lo que hay que Wert!”

La campaña “¡Lo que hay que Wert!”, impulsada por ESF en septiembre, cerró a principios de diciembre después de haber recogido más de 10.000 firmas contra los recortes del ministro Wert y de las comunidades autónomas. Numerosos profesionales, personalidades, entidades y asociaciones del ámbito educativo y de otros sectores sociales -entre los que destaca el exdirector general de la Unesco  Federico Mayor Zaragoza– se adhirieron a la iniciativa.

Los 10.057 apoyos fueron entregados personalmente en la sede del Ministerio de Educación por el director de ESF, Xavier Masllorens, y posteriormente enviados a las Consejerías de Educación de los diferentes gobiernos autonómicos.

En la reunión en el ministerio, Masllorens se entrevistó con el director general de Evaluación y Cooperación Territorial, Alfonso González Hermoso, a quien pidió que, coincidiendo con la última fase de la tramitación parlamentaria de los presupuestos del 2013, se corrigiera con carácter de urgencia la partida destinada a la educación. También reclamó el máximo consenso social para abordar la reforma educativa. ESF estuvo acompañado en Madrid por miembros del colectivo Yayoflautas, con quienes exhibió simbólicamente una gran goma de borrar para visibilizar el rechazo de la sociedad española a los recortes en educación (en la foto de la derecha)

Oposición a la reforma educativa

La oposición a la reforma educativa planteada por el gobierno central ha sido uno de los temas que más ha movilizado a amplios sectores sociales. A principios de octubre, ESF se dirigió por escrito a todos los grupos parlamentarios en el Congreso de los Diputados pidiendo la retirada del anteproyecto y reclamando un Pacto de Estado por la Educación con todas las fuerzas sociales y políticas “como paso previo e indispensable” para abordar cualquier consenso en materia educativa.

ESF también se ha adherido a la campaña Stop Ley Wert, impulsada por la plataforma Ciudadan@s por la Educación Pública con el fin de recabar apoyos para exigir la retirada del proyecto normativo, y al movimiento “Som Escola”, una plataforma de entidades cívicas y educativas de Cataluña surgido para defender el modelo de inmersión lingüística puesto en entredicho por los planes normativos del ministerio.

Movilizaciones sociales

Educación Sin Fronteras ha apoyado en las redes sociales y en la calle las actividades desarrolladas por otras asociaciones como Marea Verde –a  nivel de todo el Estado-, Soy Pública –en la Comunidad de Madrid-, Salvem l’Educació Pública –en la Comunidad Valenciana– o Assemblea Groga –en Cataluña-, por citar sólo algunas. Todas ellas han hecho gala de un importante activismo en la reivindicación de un modelo de escuela pública de calidad.

Otra de las iniciativas que han contado con el apoyo de ESF ha sido la denuncia de la eliminación de la asignatura  Educación para la Ciudadanía en el currículum. A través de un memorándum enviado al Consejo de Europa, ESF y diversas organizaciones del ámbito de la educación y la cooperación denuncian la supresión de los derechos humanos en el temario estudiantil.

Finalmente, ESF también se ha sumado a numerosas iniciativas desarrolladas por colectivos de padres y madres, estudiantes y docentes en las comunidades autónomas donde está presente.

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Nuestro deseo para 2013

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2

Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11

1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 13

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14

1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 15

1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 16

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21

1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 25

1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 26

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 29

1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30

Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

(Declaracion Universal de los Derechos Humanos)

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