A veces hay que dar la cara y otras…

Esta entrada ha sido escrita por Matilde Jiménez, Coordinadora de Movilización Social de ONGAWA Andalucía.

A veces hay que dar la cara y otras… otras veces hay que “dar el culo”

https://vine.co/v/hXajF9EbVuX

Si ves el vídeo anterior podrás ver un mensaje que se repite cada seis segundos. El mensaje dice así: “todos cagamos por el mismo sitio, pero no en el mismo lugar”.

Y es que ciertamente todos, todos, todos nacemos, comemos y cagamos por el mismo sitio y al final a todos nos espera el mismo destino. Visto así, ¿qué nos diferencia de los 7.000 millones de habitantes que pueblan este planeta?

No sé los demás pero yo lo primero que hago cada mañana al levantarme es ir al baño. Lo tengo a 12 pasos contados desde mi cama. Sin embargo, aproximadamente 2.500 millones de personas no cuentan con acceso a saneamiento mejorado, es decir, no tienen acceso a instalaciones que aseguren una higiénica separación de los excrementos del contacto humano.

Además, puedo hacerlo con privacidad e intimidad. Sin embargo, 1.100 millones de personas (23.5 veces la población de España) no tienen otra opción que defecar al aire libre, con el peligro que esto conlleva, entre otros, para las niñas y mujeres que esperan a la noche para poder hacer sus necesidades corporales. Visto así parece que hay algunas diferencias, ¿no?

Estas cifras me parecen lo suficientemente importantes como para “dar el culo” y lanzar un mensaje que nos haga conectar con el problema, que nos haga tomar conciencia y quizás a partir de ahí nos haga buscar caminos para tomar acción en la construcción de un mundo más justo y sostenible.

Está permitido compartir y difundir este vídeo y este mensaje, haciéndolo navegar allá dónde puedas.

Y por supuesto está permitido unirse a esta dinámica, crear tu propio mensaje, grabarte y contagiar a otros para que se unan.

NOTA: Esta iniciativa forma parte de las acciones de la Campaña #WeLoveSaneamiento 2013 de ONGAWA Ingeniería para el Desarrollo Humano, de la que formo parte en su sede de Andalucia.

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Fotos #17O 2013 – Contra la #RiquezaqueEmpobrece

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Las personas más pobres nuestra prioridad

Entrada escrita por: Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y REDES

Desde hace algo más de un año Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y Redes participamos en un espacio de reflexión compartida sobre nuestros objetivos, identidad y misión como organizaciones católicas de cooperación al desarrollo presentes en la mayoría de regiones y países del mundo. Uno de los objetivos de este marco de encuentro es el de sumar sinergias a favor de una concepción de la cooperación internacional basada en la reciprocidad y de reforzar, a partir de los valores de la Doctrina Social de la Iglesia, la presencia activa y el trabajo en red con las demás organizaciones dedicadas a la ayuda al desarrollo, como es el caso de la campaña Pobreza Cero.

Dentro de esta visión, ocupa un valor central la voluntad de impulsar una presencia pública orientada a dar voz a un desarrollo en la que las personas empobrecidas sean las protagonistas. Para ello, participamos en una iniciativa de sensibilización en la que, bajo el lema “Enlázate por la Justicia”, queremos articular una nueva concepción de la cooperación internacional.

Poner en el centro a las personas más pobres a la hora de acompañar a las comunidades locales en la creación de unas condiciones de vida más dignas y justas, tal como nos muestra la experiencia de una cooperación que entendemos que es genuinamente humana

En el mundo hay situaciones que demandan la solidaridad de todos, porque, aunque en nuestro país vivamos una situación de grave dificultad derivada de la crisis, las condiciones de muchas comunidades y pueblos hermanos siguen necesitando nuestra solidaridad y compromiso. Sólo atendiendo a un aspecto parcial como la renta per cápita, España tiene más de 30 veces la renta promedio de países como Sudán o Haití.

Es necesario mirar de otra manera la realidad con una visión que parta de las situaciones de injusticia y vulneración de derechos en la que viven las poblaciones empobrecidas que acompañamos, a fin de que sea ésta la que reconfigure en clave de proceso nuestro quehacer al servicio de los otros.

La relación con los socios locales necesita ser más fraterna que instrumental. Esto nos interpela a la hora de darles la iniciativa, de ceder en nuestros planteamientos para empoderar y facilitar espacios de crecimiento en dignidad de las poblaciones empobrecidas, y, en definitiva, de promover proyectos entendidos como mediaciones realmente transformadoras de la realidad.

Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y Redes invitamos a la sociedad, con motivo de esta Semana Contra la Pobreza, a sumarse a la denuncia profética de aspectos cruciales del desarrollo, de la defensa de los derechos humanos. Queremos hacerlo de manera activa a través de nuestras bases sociales y de nuestros voluntarios, sumándonos todos a las movilizaciones convocadas este año a lo ancho del país bajo el lema “Contra la riqueza que  empobrece, actúa”.

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Sí hay camino: contra la #Riquezaqueempobrece, actúa

Cuando empezamos a trabajar las acciones de la Semana de Lucha contra la Pobreza me vino a la mente una conversación que tuve con mi amigo Matías mientras caminábamos por un lugar que no recuerdo entre Logroño y Burgos. Quizá, aunque nuestro objetivo nada tenía que ver con lo espiritual, el misticismo del Camino de Santiago nos hizo dejar por un momento los comentarios sobre las ampollas, el calor o los dolores de rodilla. Así, mientras Juanmi, el tercero de la “expedición”, nos dejaba atrás, nos pusimos a charlar sobre la riqueza y la pobreza.

¿Es diferente la vida de alguien que tiene 100 millones de euros que la de alguien que tiene 10.000? ¿Cómo es posible que te puedas gastar 100 millones de euros? ¿Te cambia la vida tener una casa más, un coche más, un yate más, un helicóptero más, un jet más? ¿Te hace feliz ir a desayunar a Roma y volver? ¿Ir un fin de semana a Alaska a esquiar? ¿Cuándo pierdes la cuenta del dinero que tienes? Cuando eres multimillonario y tu vida, la de tus hijos, nietos y bisnietos están más que solucionadas, ¿por qué sigues explotando a los trabajadores de tus fábricas? ¿Por qué especulas con alimentos si eso afecta a quienes menos tienen? ¿Por qué te gastas dinero para evadir o eludir impuestos?

De este sinsentido queremos hablar hoy, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. De cierta riqueza, la riqueza que empobrece.

En un mundo cerrado, en un planeta del que, al menos de momento, no podemos salir, y en el que casi nada puede entrar, el reparto de lo que hay es un juego de suma cero, es decir, si tú tienes más, alguien tendrá menos. Puede ser un poco menos, mucho menos o tanto menos que lo que acumules provoque que haya personas que mueran de hambre, sed, enfermedades curables, que no puedan ir a la escuela o que sufran cualquier otra violación de los Derechos Humanos.

En otras palabras, si lo que hay no puede aumentar, la acumulación de riqueza, su acaparamiento y concentración en pocas manos, se convierte en una fuente de pobreza y exclusión de otros. Pero no sólo, además genera graves impactos medioambientales, e incluso, a través de la corrupción, puede ser peligrosa para la democracia. Resumiendo, la acumulación extrema de riqueza no es compatible con el bien común.

Aunque esta idea es más que evidente y prácticamente todo el mundo estará de acuerdo con ella -incluso ese 0,14% de la población acumula el 81% de la riqueza mundial– no siempre la hemos identificado como una de las causas de los males que afectan a toda la humanidad.

 O quizá sí. En España hemos avanzado bastante en este discurso a causa de los recortes que sufrimos. Lo que puede que no tengamos tan claro es que algo similar a lo que pasa aquí ocurre y viene ocurriendo desde hace años también en Mozambique, en Nicaragua o en Bangladesh y que, aunque las consecuencias son variables y de distinta intensidad, hay causas comunes y una de ellas es esa riqueza que empobrece.

Tenemos, por tanto, la tarea pendiente de movilizarnos por unos derechos que, como decíamos hace algún tiempo, o serán globales o no serán.

Hoy, 17 de octubre, es un buen momento para empezar.

Te invitamos, por tanto, a que nos acompañes en este día y en los siguientes, porque somos conscientes de que para lograr el cambio que buscamos el camino será largo. Por si a alguien le cabía alguna duda, nuestro mensaje no es “cacemos al rico”, no os estamos pidiendo que esperéis a Botín o Amancio Ortega en la puerta de su casa. Lo que queremos es que se apliquen medidas que garanticen, como mínimo, una vida digna a toda la ciudadanía. En todo el mundo.

De algunas de estas propuestas hemos hablado estos días: justicia fiscal, tasa a las transacciones financieras internacionales, decrecimiento, fomento de otras formas de riqueza, cambio en las prioridades del gasto público,…

Seguro que hay otras muchas que desconocemos y puede que, si se aplicaran, varias de las que hoy nos parecen buenas no tengan los impactos que deseamos. No lo sabemos. De lo que sí estamos seguros es de que necesitamos un cambio y que sólo podremos lograrlo si nos unimos y movilizamos. Por eso, el 17 de octubre y siguientes:

Contra la riqueza que empobrece, actúa.

  Jorge Castañeda, ONGAWA, Grupo de Movilización y Participación de la Coordinadora de ONGD

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