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Category ArchivePobreza Cero

¿Qué son los Presupuestos Generales del Estado?

Un concepto que suena abstracto, pero que repercute en los 365 días que el 2018 nos pone por delante. Acudir al médico, utilizar el transporte, estudiar una carrera o hacer la compra, son algunas de las tareas cotidianas que se verán afectadas negativamente, si los Presupuestos Generales del Estado apuestan de nuevo por un recorte en temas sociales. Para saber y tener conciencia de lo que en unos días se va a debatir y que marcará la senda de este nuevo año, rescatamos un artículo de Ana Clara Padilla y Jose Alfonso Delgado de la  Fundación PROCLADE e integrantes del Grupo de Pobreza Cero que explican de forma clara estas palabrejas. Leer el artículo completo aquí.

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Día Internacional del Voluntariado… ¿Día del Voluntariado Internacional?

5 de diciembre: Día Internacional del Voluntariado… ¿Día del Voluntariado Internacional?

Cuando Gaby se decidió por primera vez a dedicar un verano de su vida a vivir una experiencia de voluntariado internacional, era consciente de que lo que le esperaba iba a ser irrepetible. El sólo hecho de poder salir del “privilegio” de haber nacido en un país “desarrollado”  para enfrentarse cara a cara con realidades que había visto en la tele o en algún libro, era una oportunidad que no podía desaprovechar. El esfuerzo para llegar a hacer posible el sueño de viajar y hacerlo a una realidad difícil suponía un reto que a sus 22 años tocaba afrontar si verdaderamente soñaba con un mundo distinto.

Pere, acababa de terminar la carrera, y desde los 16 años había participado en una asociación de su barrio como entrenador y con el colegio en campos de trabajo social en una zona marginal de Zaragoza. Durante la etapa universitaria, los veranos que pudo, los dedicó a conocer proyectos de cooperación con la ONGD vinculada con su colegio. Había llegado el momento de dar un paso más y dedicar un año de su vida, antes de tratar de integrarse en el mundo laboral, a plantearse su futuro a partir de una experiencia de compromiso más continuado. En el fondo sabía que, aunque a sus padres les había dicho que se iba un año, la puerta a prolongar la estancia en una comunidad de la Amazonía Peruana estaba más que abierta.

Hacía ya cuatro años que Fernando venía dedicando sus vacaciones a viajar a África con distintas ONGD vinculadas con el mundo de la salud. Durante ese tiempo, junto con varios médicos con sus mismas inquietudes habían ido formando un equipo que cada vez iba demandando un proyecto más sólido para aportar sus conocimientos como profesionales para la promoción de la salud.

“Ya nada vuelve a ser lo mismo”

Ni para Gaby, ni para Pere, ni para Fernando nada volvió a ser lo mismo tras las experiencias que decidieron darse en un momento de sus vidas y que hicieron que su rumbo cambiase. Probablemente no estaba entre sus expectativas el cambio de visión y de comprensión del mundo que ganaron. Tampoco el sentido del compromiso que adquirieron, no sólo con aquellas realidades que marcaron ya de por vida su corazón, sino también otras de injusticia y desigualdad más cercanas a su cotidianidad.

Nos atreveríamos a afirmar que tanto Pere, Gaby y Fernando como las miles de personas que cada año viven experiencias de voluntariado internacional, experimentan la exigencia ética de vivir, a su vuelta, con otro estilo de vida y con un sentido colectivo que les lleva a participar socialmente como ciudadanos globales de una manera diferente.

La ley no está a la altura …

Sin embargo, el recientemente aprobado marco legal del Voluntariado no está a la altura del sentido de solidaridad, cooperación fraterna y justicia que sostienen las experiencias de las que venimos hablando. La tan esperada Ley del Voluntariado, con su, hasta hoy, borrador de Reglamento, reconoce la categoría de Voluntariado Internacional pero sin vincularlo con la cooperación internacional. De esta manera las personas voluntarias internacionales quedan huérfanas de una administración que garantice sus derechos y desperdicia la oportunidad de asimilar su condición con la reconocida en el Estatuto del Cooperante. Se carga así sobre las espaldas de las entidades que promovemos el voluntariado, en su mayoría pequeñas o medianas, la obligación de garantizar, por ejemplo, coberturas sanitarias sin ningún tipo de ayuda y sin un marco que promueva medidas concretas de fomento del voluntariado internacional. Lamentamos tener que mirar con envidia el trato que las agencias estatales de desarrollo tienen con las entidades que promueven el voluntariado en países como Japón, Alemania, Gran Bretaña o Estados Unidos. En España hoy, nadie respondería de un accidente que sufrieran nuestros protagonistas en su país de destino; el posible seguro sanitario que tuvieran no tendría condiciones diferentes de las de cualquier viajero; no existiría tampoco consideración de ningún tipo en la seguridad social para voluntarios de larga duración a efectos de desempleo o pensión. Sólo el esfuerzo heroico de las entidades que promovemos programas de voluntariado internacional trata de paliar en algo estas condiciones.

En este Día Internacional del Voluntariado tenemos que preguntarnos cómo se están fomentando y cuidando los derechos de las personas voluntarias internacionales y denunciamos las dificultades que ponen en riesgo seguir compartiendo tantas historias, rostros, momentos… que son en definitiva, gestos visibles de la solidaridad global, el lado más humano de este mundo interconectado.

Grupo de Voluntariado de , Red de Entidades para el Desarrollo Solidario – REDES

Comunicado conjunto de la Coordinadora de ONGD-España y la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES)

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Mujeres que luchan por una vida libre de violencia

Que te toquen, te acosen, te degraden, te insulten, te violen y te maten por ser mujer es una atrocidad salvaje. Además, cuando nos acosan o abusan de nosotras se nos obliga a sentir vergüenza y nos sentimos señaladas para siempre. Te mataron por ir sola, por llevar minifalda, por beber demasiado, por ser demasiado cariñosa, por estar donde no debías…. Es una realidad tan aberrante que no puede seguir anestesiada detrás de estadísticas: 1 de cada 3 mujeres será violada, abusada o golpeada a lo largo de su vida.

Que se cuestione a las víctimas desde los medios de comunicación, la propia sociedad e incluso la justicia, como ha ocurrido en el juicio a los acusados de violar de forma colectiva a una chica durante los últimos Sanfermines, es un síntoma de que las cosas no avanzan en la dirección correcta. Menos mal que la movilización en la calle al grito de “La Manada, somos nosotras” y “#YoSíTeCreo, sí estuvo a la altura de la gravedad de los hechos.

¿Hasta cuándo vamos a seguir manteniendo una sociedad en la que una mujer después de ser violada o maltratada tenga que justificarse? Vivimos en un mundo en el que si eres mujer estás en desventaja: se trata de una cuestión de desigualdad en las relaciones de poder entre hombres y mujeres. Otro reflejo más de la desigualdad obscena. El machismo sigue impregnando nuestro día a día y necesitamos una cirugía urgente para extraer este tumor maligno tan enraizado que quiere apoderarse de nuestros cuerpos.

El movimiento feminista es cada vez más fuerte, aunque tengamos que agotarnos explicando que el feminismo no odia sino que pelea y lucha por la igualdad de derechos para hombres y mujeres. Luchadoras como Blanca en Colombia, Fran en Brasil, Guadalupe en El Salvador o Uganda en Bolivia son algunas de las protagonistas de la campaña Libres de Violencia que un año más muestra historias de mujeres valientes que han conseguido construir sus vidas libres de violencia, con el apoyo de organizaciones de la sociedad civil. Son historias que nos llenan de energía.

Pero sabemos que si no hay voluntad política, esto no lo paramos solas. Se impone un cambio urgente de este sistema machista para reconstruirlo desde la igualdad y la libertad, estableciendo relaciones equitativas entre hombres y mujeres. Y debe ser un trabajo día a día, no solo cada 25 de noviembre.

La violencia machista tiene que convertirse en una cuestión de Estado. Necesitamos políticas en todos los ámbitos: la familia, el colegio, las instituciones, los medios de comunicación… Cada vez hay más hombres implicados en este cambio, pero todavía es insuficiente. ¿Compartimos trinchera?

Arantxa García Gangutia, Inspiraction

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Paradise Papers: dinero sucio, secretos offshore y desigualdad obscena

Noticia publicada en la página web de Inspiraction el día 7 de noviembre de 2017. Enlace a la noticia: https://goo.gl/vBt3Zt

Desde los papeles de Panamá hasta los Paradise Papers: la desigualdad obscena tiene nombres y apellidos y con esta nueva filtración acabamos con el secretismo

13,4 millones de documentos procedentes de dos despachos de abogados dedicados a proveer servicios “offshore” y de los registros mercantiles de 19 jurisdicciones opacas. Esta es la filtración múltiple que se ha llevado a cabo por más de 380 periodistas de 67 países el último año y que se ha dado a conocer como Paradise Papers.

Entre los nombres que aparecen en los documentos de esta nueva filtración figuran Xavier Trias, exalcalde de Barcelona, Jose María Cano, excompositior de Mecano, el entorno de Donald Trump; el recaudador de la campaña electoral del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, la reina Isabel II de Reino Unido, además de famosos de talla mundial como los cantantes Bono de U2 o Madonna. En el lado de las multinacionales más importantes a nivel global, tenemos los nombres de Glencore, Apple o Nike.

SIN JUSTICIA FISCAL NO HAY DESARROLLO SOSTENIBLE

Desde InspirAction hacemos eco para poner fin al secreto financiero que facilita la evasión de impuestos, la elusión fiscal y la corrupción. Nuestro objetivo es luchar por un mundo libre de pobreza y para llevar a cabo este ambicioso proyecto es necesario un sistema fiscal justo. Pensamos que el dinero para acabar con una desigualdad que es obscena ya está disponible puesto que el Estado español pierde 8.250 millones de euros anuales por la elusión fiscal de las multinacionales y las empresas del Ibex 35 suman 969 filiales en paraísos fiscales.

LA ELUSIÓN FISCAL, CAUSA DIRECTA DE LA DESIGUALDAD OBSCENA

Según cálculos del economista Grabiel Zucman, el 10% de la riqueza mundial se oculta en paraísos fiscales. Hace poco más de dos semanas lanzábamos junto a Alianza contra la Pobreza la campaña ”Muévete contra la desigualdad obscena” . Con esta campaña  hemos hecho eco de una desigualdad que tiene causas y responsables, y que podría disminuir con políticas concretas que la combatan en lugar de alimentarla. Los Paradise Papers son una prueba más de ello.

Proponemos y exigimos justicia Fiscal a través de políticas tributarias justas, progresivas y suficientes, que sostengan las políticas sociales y medioambientales.

Si aún no has firmado la campaña:


HA LLEGADO EL FIN DE LA OPACIDAD FINANCIERA

Las últimas revelaciones de Paradise Papers, que llegan unos dieciocho meses después de los Papeles de Panamá, señalan el fin del secreto financiero. Nadie puede esperar mantener en secreto la información de sus movimientos financieros, ni siquiera la Reina Isabel. El gobierno de España y el Ministro Montoro tienen dos opciones: o continuar enfrentándose a la vergüenza de filtraciones que evidencian su inacción para poner fin a esta lacra, o poner en marcha medidas urgentes en materia fiscal para ejercer una lucha contundente contra la evasión y los paraísos fiscales.

 

 

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Foto de Oxfam Intermón.

El perverso triangulo (no) amoroso: cambio climático, desplazamiento y desigualdad

Cada vez que vemos imágenes de masas de personas huyendo nuestro imaginario nos lleva a pensar en conflictos, violencia o algún otro tipo de persecución. Pero los datos arrojan una realidad muy distinta, y quizás menos conocida. En media, casi 22 millones de personas se han visto también obligados a moverse debido a desastres naturales entre 2008 y 2016. Concretamente, en este último año 23.5 millones han sido desplazados por el efecto climático, casi cuatro veces más que los desplazados por conflicto en el mismo periodo. Pero este fenómeno lejos de mostrar signos alentadores, está para quedarse y cada vez con mayor agresividad. Según señalan los análisis, la probabilidad de ser desplazado por un desastre es el doble que en 1970. De seguir así esta tendencia (lo que es muy optimista), a mitad del siglo esta posibilidad se multiplicará por cuatro. La mayor frecuencia e intensidad de los desastres climáticos, el creciente número de personas viviendo en áreas expuestas y la vulnerabilidad intrínseca de la población son síntomas claros que apuntan a un incremento exponencial del desplazamiento ocasionado por desastres naturales. Pensemos en casos recientes como los huracanes de Irma o María en el Caribe en menos de dos semanas, pero también en el tifón Haiyan en 2013 que provocó la evacuación de medio millón de personas

Como a nadie se le escapa, el cambio climático está detrás de esta perversa realidad. Sus efectos están amplificando el riesgo y el impacto de los desastres de varias maneras. A través del poder destructivo de las tormentas y las inundaciones, ante el aumento irreversible del nivel del agua, la creciente desertificación o modificando los patrones de lluvias. Todo ello está provocando contextos perversos y dispares donde vemos que partes del mundo sufren lluvias torrenciales al mismo tiempo que otros a pierden ganado y cosechas ante la falta de agua. Pero lo que sí que tiene un patrón común es el impacto desigual.

Los desastres naturales no conocen clase social o nivel de desarrollo y afectan a todos los países. Y aunque nadie es inmune a ellos, la gente con menos recursos tiene más probabilidad de verse forzado a moverse. Concretamente esta posibilidad es cinco veces mayor para los países pobres y de renta media baja según los cálculos de Oxfam tomando los datos de los últimos ocho años. Así pues, cambio climático, desplazamiento y desigualdad forma un perverso triángulo que se retroalimenta y ahonda sus consecuencias; brecha económica que explica mayores desplazamientos que a su vez perpetua (sino aumentar) la desigualdad.

Nos enfrentamos a un desafío mayúsculo donde de poco servirán soluciones corto placistas o parches inconexos. No es baladí. Actualmente no hay ningún país en el mundo que esté exento de las consecuencias de un cambio en los patrones climáticos cada vez más extremos y virulentos. No sólo provocarán destrucción y huidas masivas, sino que, además, ahondarán los problemas estructurales dejando a su paso sociedades más desiguales y empobrecidas.

Como decía, se necesita una respuesta integral que responda a los distintos fenómenos que se están dando. Por un lado, es urgente – lamentablemente no es la primera vez que se dice- reducir el calentamiento global a 1.5 grados. No es justo además que paguen quienes menos responsabilidades tienen en las emisiones de carbón. Por ello, los países ricos deben reducir drásticamente dichas emisiones. Pero además tienen la responsabilidad de apoyar al resto de los países en sus planes de adaptación y facilitar fondos a las comunidades más afectadas por este fenómeno. Pero hay que ser consciente que a pesar de que se pongan en marcha estos compromisos, la gente va a seguir viéndose obligada a huir de sus hogares. Para poderlo hacer de manera segura y sin poner sus vidas en riesgo, se tienen que garantizar sus derechos a lo largo del camino además de promover mecanismos para facilitar que los movimientos se hacen de manera legal y regularizada. Y por último se tiene que garantizar ayuda económica para poder hacer frente a los daños y las pérdidas en los países con menos recursos, además de ayuda humanitaria para poder satisfacer las urgentes necesidades ocasionadas por un desastre.

La tarea es ardua, sin duda, pero ya no es momento de apelar a la solidaridad o la compasión. Tiene que prevalecer el reconocimiento de que sin una respuesta urgente e integral las consecuencias del cambio climático acabarán afectando a todos (sí, a todos a pesar de donde vivan). Un mayor desplazamiento provocado por virulentos desastres climáticos agudizará la desigualdad global y dejará sociedades más vulnerables y expuestas al próximo evento natural. Un triángulo poco amoroso que no se saciará de retroalimentarse.

Paula San Pedro, Oxfam Intermón

 

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