23 Oct 2018

Romper con la desigualdad para acabar con la pobreza

El acuerdo firmado por el Partido Socialista y Unidos Podemos para aprobar los Presupuestos Generales del Estado incluye una serie de medidas que tratan de paliar la vulnerabilidad económica y las privaciones materiales en las que viven más de la cuarta parte de la población española. Una pobreza que se enquista en España pese a la mejora de la economía: durante los años de crisis, han aumentado los hogares en los que se pasa frío y se consume menos carne de lo necesario para garantizar una correcta alimentación, según recoge el Informe sobre el Bienestar Económico y Material, de la Fundación La Caixa. La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN) profundiza en esta radiografía y señala que 3,2 millones de personas viven en nuestro país con menos de 335 euros al mes, lo que se denomina pobreza severa. Dan también la voz de alerta acerca del aumento de la brecha de pobreza, la cantidad de dinero que tendría que ingresar una  persona pobre para dejar de serlo.

Que se hayan acordado medidas para luchar contra la pobreza en España es, sin lugar a dudas, una buena, muy buena noticia. Ahora bien, entre las medidas acordadas por los partidos progresistas, no se recoge ni una sola que hable de la cooperación para el desarrollo como herramienta para ayudar a reducir la pobreza en otros países. Así lo han puesto de manifiesto varios diputados en la comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en la Comisión de Cooperación del Congreso de los Diputados. Le recordaron las palabras de Pedro Sánchez el pasado 17 de julio cuando, enumerando los retos en el ámbito internacional, afirmó que iba a “fortalecer y recuperar la política de cooperación al desarrollo como elemento definitorio de la política exterior de España”. Obras son amores y no buenas razones sentencia el refranero castellano, lo que traducido al lenguaje político sería que la voluntad se demuestra en los presupuestos, cosa que no ha pasado. Al menos de momento.

Sin recuperar la política de cooperación, la más recortada por las administraciones durante la crisis, será utópico que España contribuya a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que, en su meta 17.2, recuperan la incumplida demanda de Naciones Unidas para que los países más adelantados destinen al menos el 0,7% de su ingreso nacional bruto a la Ayuda Oficial para el Desarrollo. ¿Se acuerdan cómo acampamos a mediados de los noventa en muchas ciudades para pedirlo? Sigue sin cumplirse. A pesar de que, según Eurostat, más del 90% de la ciudadanía española lo reclama.

Paradójicamente, mientras la economía mundial crecía en un 75% en las dos últimas décadas, hay más de 1.300 millones de personas que viven en pobreza y casi la mitad de estas en pobreza severa. Ello significa que se están quedando rezagadas en ámbitos como la salud o la educación primaria y con graves carencias en el acceso al agua potable, el saneamiento, o a una nutrición adecuada. Y lo que es aún más grave, la FAO ha alertado de que, en 2016 y 2017, se han incrementado las personas que pasan hambre en el mundo hasta alcanzar los 821 millones. Este aumento invierte la tendencia de años anteriores.

En los últimos 20 años también siguió creciendo la desigualdad. El 1% de las personas más ricas del planeta han incrementado sus ingresos hasta alcanzar situaciones tan obscenas como que ocho hombres multimillonarios acaparen la misma riqueza que la mitad de la población del planeta (3.600 millones de personas). El 1% más rico de la población mundial tiene ya más riqueza que el 99% restante. Si no rompemos con la desigualdad será imposible revertir la situación de pobreza en el sur global. Y en la mayor parte de los casos, la pobreza y desigualdad tienen caras de mujer.

El sistema no funciona correctamente, de manera magistral lo explica el Papa Francisco con solo tres palabras: “Este economía mata”. Por eso, en torno al Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el 17 de octubre, las personas, movimientos y organizaciones que impulsamos Pobreza Cero hacemos un llamamiento a la sociedad para que se movilice hasta lograr medidas concretas y efectivas contra la pobreza y la desigualdad. Nos mueve el convencimiento de que si nos movemos, cambiamos todo. Como dice la activista guatemalteca Lolita Chávez, “apostamos por un sistema que defienda un modelo propio de desarrollo que ponga la sostenibilidad vida, la naturaleza y la determinación de los pueblos en el centro frente al modelo neoliberal”. Aspiramos a vivir en un país más decente en un mundo más justo, sostenible, inclusivo y solidario.

Andrés R. Amayuelas, Presidente de la Coordinadora Estatal de Organizaciones de Cooperación para el Desarrollo


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8 Sep 2018

Frente a la historia única, letras y voces para configurar el mundo

¿Qué pasaría si estuviéramos condenadas a una existencia de historias únicas, de falta de opciones, de falta de medios para generar y encontrar alternativas? ¿Qué pasaría si careciéramos de la habilidad para leer el mundo?

Contaba Chimamanda Adichie, escritora nigeriana y excelente narradora de historias, en El peligro de la historia única, conferencia que se ha convertido en una charla TED de referencia, que conocer un solo punto de vista, una realidad incompleta, una sola idea de la sociedad o de las personas, nos lleva a ver la realidad deformada desde visiones parciales basadas en estereotipos.

“La consecuencia de la historia única es que roba la dignidad de los pueblos, dificulta el reconocimiento de nuestra igualdad humana y enfatiza nuestras diferencias en lugar de nuestras similitudes”.

En el mundo complejo y desigual en el que vivimos, marcado por los discursos sesgados y dominantes que se expanden y erosionan la convivencia, la importancia del acceso a las historias -a la pluralidad de historias, contadas desde diversos y ricos puntos de vista- se ha convertido en una herramienta crucial para ampliar nuestra visión del mundo.

El acceso a la información y la capacidad analítica y crítica que invita a querer conocer más es la clave para conseguir una ciudadanía global consciente y comprometida que amplíe el imaginario colectivo y confronte las historias incompletas. El elemento habilitador de esta tan importante capacidad se encuentra en la educación, una educación de calidad, equitativa, inclusiva y a lo largo de toda la vida, orientada a generar una ciudadanía crítica y transformadora.

Ante la urgente situación de las 750 millones de personas jóvenes y adultas y 250 millones de niños y niñas que no han conseguido adquirir las capacidades básicas de cálculo y lectoescritura, la alfabetización, entendida en su sentido amplio como derecho de las personas y medio de identificación, comprensión, interpretación, creación y comunicación en un mundo cada vez más digitalizado, se erige como primer paso en este camino.

La alfabetización, tal y como defiende la UNESCO, se sitúa como base para alcanzar el desarrollo sostenible mediante la promoción de la participación de las personas en su sociedad, la mejora de la salud y la alimentación de los niños, niñas y familias; la reducción de la pobreza y el incremento de las oportunidades de desarrollo durante toda la vida.

Por todo ello, la Agenda 2030 suscrita por la comunidad internacional para alcanzar el desarrollo sostenible en los próximos años contempla, en su Objetivo 4, la necesidad de garantizar el derecho a esta educación y brinda por ello una excelente oportunidad para que gobiernos y sociedades en todos los países del mundo se orienten a su consecución.

Debemos seguir por tanto trabajando para garantizar que todas las personas que no están ejerciendo este derecho humano básico tengan la posibilidad de acceder a una educación de calidad, que capacite y de acceso a las herramientas necesarias para vivir una vida digna. Tenemos que seguir trabajando para que las historias únicas se conviertan en historias variadas, diversas, amplias y completas a la que todas las personas, por el hecho de serlo, tengan acceso.

Por Clara Senent, Entreculturas

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25 May 2018

Koudiadiene sigue esperando

Los intentos de diálogo de comunidades sengalesas con una empresa con participación española que extrae fosfatos en sus tierras y las consecuencias para sus condiciones de vida.

La población de Koudiadiène y de sus comunidades cercanas, en la región senegalesa de Thiès, convive con la mina de fosfatos colindante, herencia de los tiempos de la colonia francesa, desde hace ya más de 70 años. Las diversas operaciones financieras y cambios de accionariado de la explotación no han modificado significativamente la invisibilidad de las gentes que han cohabitado con el fosfato, el polvo y las distintas empresas que han pasado por la zona.

La alta importancia económica y la dependencia del exterior, hace del fosfato una materia prima estratégica para la Unión Europea[1] y su modelo agroalimentario. Esta importancia estratégica, para esta y otras materias primas, está llevando a grandes empresas multinacionales extranjeras a priorizar el acaparamiento de grandes extensiones de terreno. En este complejo entramado de relaciones e intereses globales se enmarca este caso de la localidad de Koudiadiène y su relación con la empresa de capital español SEPHOS SENEGAL S.A., actual explotadora de la mina.

Desde 2015, la Red África Europa Fe y Justicia (AEFJN) y la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario – REDES vienen realizando el acompañamiento a la población de Koudiadiène, recogiendo testimonios y dando a conocer las consecuencias de la explotación para la gente. Se evidencia la falta de empleo, los problemas de salud derivados del polvo omnipresente y la pérdida de superficie cultivable en el entorno cercano al pueblo con las correspondientes dificultades para el desarrollo de la actividad económica tradicional en la zona. [2]

En mayo de 2017 los representantes del pueblo de Koudiadiène, y los responsables de la explotación minera llegaron a un acuerdo, por el que la empresa, a propuesta de sus directivos, se comprometía a una serie de contraprestaciones que pudiesen aliviar la precaria situación de los habitantes de Koudiadiène por el impacto de la mina. Las medidas acordadas respondían a los ámbitos en los que representantes de la población expresaron las demandas de la comunidad: la salud, el empleo, la formación laboral de los jóvenes, la promoción de microcréditos y proyectos productivos y por último, la concertación de un plan integral de medidas ambientales y socioeconómicas de reducción del impacto durante la explotación y de remediación para la zona al final de los trabajos. Se trataba de una batería de medidas que hacían ver la buena intención de la empresa para el desarrollo de sus actividades con la diligencia debida más allá de lo estipulado por la legislación nacional e internacional.[3]

Sin embargo, pasado un año de aquel compromiso los portavoces de la comisión delegada de la población nos trasladan que nada de lo prometido y de la palabra dada por SEPHOS se ha llevado a cabo. Nada.

De acuerdo con las informaciones aportadas por los representantes de la comunidad, las prácticas de la empresa SEPHOS en la explotación minera de Koudiadiène no se diferencian de las de otras empresas extranjeras en Senegal: el inclumplimiento de las medidas previstas en los planes de Impacto ambiental y socioeconómico para paliar los riesgos detectados o la ausencia de un plan de recuperación tras el cierre de la actividad. Se trata condiciones sin las que la explotación no debía haber comenzado pero las autoridades senegalesas dejan hacer. Por otro lado la prometida disminución de actividad de la explotación sobre la que informó la empresa en nuestra visita en 2017, no se está dando. Hecho que se ha aprovechado para la toma de muestras de polvo para su análisis por expertos universitarios involucrados en el acompañamiento a la zona.

Por parte de AEFJN y REDES, hemos manifestado a SEPHOS en repetidas ocasiones nuestro deseo de continuar con el proceso de diálogo en la línea de búsqueda de un ejemplo de buenas prácticas en el desarrollo de una actividad empresarial respetuosa con los Derechos Humanos. Sin embargo, a pesar de las buenas intenciones iniciales, nuestras comunicaciones no están obteniendo respuesta. No obstante, pedimos a la empresa que cumpla sus compromisos y que más allá de la legalidad vigente adopte un sistema de explotación según la diligencia debida que en todo caso garantice los derechos básicos de los legítimos dueños de la tierra.

 

José Luis Gutiérrez – AEFJN

Jaime Palacio Forcat – REDES

[1] Para entender las políticas de la UE sobre las materias primas ver https://ec.europa.eu/growth/sectors/raw-materials/policy-strategy_en

[2] Para conocer en detalle la evolución de ese caso se puede acceder al informe realizado en 2015 por AEFJN y a distintos artículos que describen con una cronología detallada todas las fases de este caso. O bien estos otros:

https://www.redes-ongd.org/index.php/informate/noticias/986-historia-de-samuel-entorno-la-maldicion-de-los-recursos-naturales-en-africa-25-de-mayo-dia-de-africa

http://www.africacuestiondevida.org.es/las-multinacionales-que-extraen-fosfatos-en-senegal-no-cumplen-la-legalidad/

https://www.youtube.com/watch?v=SHtVg92sAg8

[3] Código minero de Senegal y recomendaciones de la FAO

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2 Abr 2018

Coincidencias…

El mes de Marzo une el Día Mundial del Clima con el asesinato de Oscar Romero y Berta Cáceres.

Los caprichos del calendario vienen de hacer coincidir el Día Mundial del Clima con el aniversario de la muerte de Oscar Romero y Berta Cáceres. Igualmente reciente es la noticia de la autorización por el Papa Francisco para la próxima canonización de quien, para su gente, ya era “San Romero de América” hace 38 años, cumpliendo sus propias palabras: “si me matan, resucitaré en el pueblo salvadoreño”.

Romero, en su nombramiento como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Georgetown por su lucha en favor de los Derechos Humanos, denunciaba la deshumanización imperante en nuestro mundo globalizado y defendía la urgencia de una nueva humanización basada en los “valores superiores” tales como el amor, la amistad, la razón y la contemplación. En su libro “San Romero de Los Derechos Humanos”, Luis Aranguren, contrapone estos valores superiores a los valores instrumentales que “prometen falsas salvaciones en la sociedad del mercado y en la era de la técnica y la tecnología”. Junto con esta absolutización de los valores instrumentales, hoy, la deshumanización de la que hablaba Romero, se manifiesta de manera evidente en la injusticia cronificada en las permanentes violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos y en el colapso medioambiental que vive nuestro planeta con la acción del hombre como causa principal.

En esta misma línea reza el enunciado “superarás el paradigma tecnocrático” correspondiente al décimo principio de su Decálogo Verde de la campaña “Si Cuidas el Planeta, Combates la pobreza” de la alianza Enlázate por la Justicia (Cáritas, CEDIS, CONFER, Manos Unidas, Justicia y Paz y REDES). Con él se propone ir más allá de las respuestas inmediatas y cantos de sirena de la curandería propia de nuestra civilización (primacía del mercado, tecnología y desarrollismo) para apostar por un cambio profundo de los modelos de producción y consumo y en las estructuras y los estilos de vida que lo sustentan.

Lamentablemente, no sólo en el calendario se dan estas coincidencias en la conmemoración del Día Mundial del Clima y aniversarios tan sensibles. También la realidad misma muestra al tiempo tres caras de la deshumanización reinante en esta época que Ernesto Sábato calificaba como de “humanismo en quiebra” y que aúna, como decíamos, la falta de sentido profundo de la existencia, el destrozo de La Casa Común y los atentados sistematizados contra los Derechos Humanos y quienes los defienden. Defensores que, al igual que Oscar Romero, Berta Cáceres o los 312 activistas de los Derechos Humanos asesinados en 2017, viven hoy en el corazón y la conciencia de su pueblo…

Jaime Palacio Forcat, REDES es miembro de Enlázate por la Justicia

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22 Mar 2018

Desde el 15M hasta Lavapies

La muerte de Mame Mbaye, el mantero de Madrid, ha sido motivo de polémica. Por la causa de la muerte y por la disputa política de quien dijo primero que. Lo único irrefutable es que ha muerto. La autopsia dice que de un infarto. Médicamente es prácticamente imposible demostrar que un infarto es debido a lo que ha sucedido minutos u horas antes de producirse. Y por lo tanto no podemos afirmar una asociación causa-efecto. Aunque sabemos que las situaciones de estrés son situaciones que estadísticamente preceden a los infartos.

No nos podemos imaginar lo que es vivir continuamente con el miedo de ser detenido, encerrado en un CIE y / o devuelto a tu país sin demasiados cumplidos después del periplo y de las incontables veces que se jugaron la vida para llegar hasta aquí. Descanse en paz Mame, sus ilusiones, sus sueños y sus esperanzas.

Pero este hecho, actúa de cortina de humo sobre un problema de fondo, para mí muy preocupante. El problema no es demostrar la “causa-efecto”, ni saber quién fue el primero en relacionar los dos hechos, ni conocer al detalle lo que sucedió, porque esto ya hemos visto que nos lo podrán terminar disfrazando y vendiendo como quieran.

El problema es que de un tiempo a esta parte hemos visto muchos episodios donde la policía practica una violencia absolutamente desproporcionada, gratuita y lo que es peor dirigida a ciudadanos inocentes y no-violentos. La policía en Murcia, en Cataluña, en Sol, en Lavapies, al 15M, etc. ha dejado de ser el servicio público que da seguridad y protege a los ciudadanos por ser una amenaza contra los ciudadanos y sus derechos. Y ese es el problema. Este es el verdadero y grave problema.

En el vídeo veréis una de las cargas de la policía que se encuentra en Arona Diakhate que está quieto sin ninguna actitud agresiva ni peligrosa y recibe una descarga de golpes (alguno claramente ilegal) hasta hacerle perder la conciencia sin que él haga ningún intento de repeler la agresión. Sinceramente impresiona.

No sé qué genera esta praxis. No sé si estos comportamientos son consecuencia de las órdenes de los superiores, de la sensación de impunidad, de la misma formación o de selección de personal que tienen los cuerpos de policías. O si lo es la “ley de seguridad ciudadana” (conocida como ley mordaza) por la que se protestaba este pasado fin de semana.

Sólo sé que no hay ciudadano de bien que pueda defender una actuación así. Tanto es así, que hemos visto varias veces que los gobiernos optan por negarlas (a pesar de que todo el mundo haya visto las imágenes), vestirlas de eufemismos o directamente invertir el sentido de la violencia, aunque no sea cierto ni haya ninguna imagen que lo acredite.

No podemos generalizar este comportamiento a toda la policía. Todos conocemos actuaciones muy positivas de la policía. Positivas e incluso ejemplares y heroicas a veces. Y eso es lo que me preocupa más. ¿Porque en estos cuerpos hay un silencio cómplice de la mayoría hacia estas actitudes y actuaciones que dañan la imagen de todo el cuerpo? ¿O por qué se silencian las quejas internas y quién lo hace? ¿Qué interés hay en que los ciudadanos sigamos perdiendo la confianza en los servicios públicos que pagamos entre todos?

No lo sé. Sólo sé que esto genera una pérdida de confianza en la ciudadanía y que actúa como una carcoma a los cim

ientos de la sociedad. El resultado es demoledor para la construcción de una sociedad equilibrada y justa. Para la convivencia diaria. Por la paz social.

Me gustaría mucho escuchar a los sindicatos policiales denunciando a los compañeros que están aprovechando su impunidad para hacer este mal. Mal contra los ciudadanos que lo único que hacen es quejarse o expresar ideas diferentes, y contra todo el resto de la ciudadanía, a los ojos de la cual, pierden toda su credibilidad y legitimidad.

Cuando la fuerza del corporativismo es superior a la de los valores, las instituciones están enfermas de un cáncer que acabará con ellas. Y de paso con la sociedad.

Por favor, miembros de la policía, generen los mecanismos y poner en marcha los procedimientos y la transparencia para que los ciudadanos no acabamos viéndoles como una amenaza, en lugar de como un servicio.

 

Francesc Mateu i HostaDirector d’Oxfam Intermón a Catalunya

Información relacionada aparecida en los medios:

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