No disparen al pianista

Eso es lo que parecía querer hacer el ministro del Interior cuando hace dos semanas dijo que “hay que concienciar a las ONG de que se está para ayudar y no se está para favorecer o potenciar la inmigración irregular”, acusando a las ONG que salvan vidas en el Mediterráneo de fomentar la inmigración irregular.

El respeto de la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de derecho y el respeto de los derechos humanos forma parte de los valores de la Unión Europea, aunque parece que sólo sobre el papel, como se está demostrando con esta crisis de refugio en la que está siendo incapaz de establecer vías seguras para las personas que tienen que huir de sus hogares no arriesguen sus vidas ni sean víctimas de las mafias.

Cada 18 de julio, Naciones Unidas celebra el Día Internacional de Nelson Mandela, un ejemplo de lucha por la justicia, la paz, la libertad y la democracia. Un día que se celebra para recordarnos que cada persona tiene la capacidad y la responsabilidad de forjar un mundo mejor.

En eso estamos miles de personas y de organizaciones en todo el mundo. Aunque las cifras todavía son espeluznantes: En 2016 hubo en el mundo 33 conflictos armados, 87 tensiones y graves desigualdades de género. En el plano positivo, 38 procesos de paz estuvieron en marcha en el mundo durante el año pasado.

Hace unos días volvíamos a mirar con incertidumbre a República Democrática del Congo (RDC) al recibir la noticia de que el gobierno pretende retrasar de nuevo unas elecciones generales que son consideradas como un paso fundamental para que se pueda producir “la primera transición democrática de la RDC”. En respuesta, la oposición está convocando marchas pacíficas para instar al presidente Kabila a dejar su cargo antes de diciembre.

Incertidumbre en un país que parece condenado a la guerra, cuyas consecuencias sufre, como no, la población: 922.000 personas se vieron obligadas a huir de sus hogares en 2016. El mayor número de desplazados internos debido a conflictos en el mundo.

“Que cada vez se den más víctimas civiles en los conflictos, no es un error es un objetivo”, nos decía hace unos meses Carlos Martín Beristain en unas jornadas que organizamos en Burlada. Y es que en los conflictos violentos actuales el control del tejido social se ha convertido en un objetivo militar y la mejor manera de controlar este tejido es controlar la vida de las mujeres.

Como no podía ser de otra manera, en medicusmundi NAM siempre estamos del lado de las víctimas, la población más vulnerable, intentando conseguir mayor justicia social mediante nuestra defensa del derecho a la salud. Esta tarea resulta cada vez más complicada en países como la RDC, donde la inestabilidad afecta a nuestras intervenciones, como comentaba con voz triste nuestro coordinador en RDC. Pero ahí seguimos, intentándolo.

Mandela decía que “la paz no es simplemente la ausencia de conflicto; la paz es la creación de un entorno en el que todos podamos prosperar, independientemente de raza, color, credo, religión, sexo, clase, casta o cualquier otra característica social que nos distinga”.

Violencia, por tanto, no es solo empuñar un arma. Hay muchas formas de violencia, entre ellas la pobreza y la desigualdad social. En eso, lamentablemente, somos campeones en España: hace poco hemos sabido que nuestro país es el cuarto por la cola dentro de Europa en el Índice de Justicia Social, uno de los indicadores que ha elegido Naciones Unidas para evaluar el ODS 10, el que se refiere a la reducción de las desigualdades.

Un día para recordar, pero también para hacer, para recordarnos que la desigualdad es efecto de nuestras acciones y que por eso precisamente podemos darle vuelta y empezar a construir un mundo mejor donde nadie se quede atrás. Es nuestra responsabilidad.

¡Gracias Madiba!

Por Fran Vega, medicusmundi

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