Ante la próxima elaboración de los Presupuestos
Generales del Estado de 2012 (PGE), la Alianza Española contra la Pobreza
manifiesta su rechazo a la anunciada reducción del gasto público social e
insta al Gobierno a tener en cuenta que los PGE influyen en el ejercicio de
derechos para todas las personas.
Los presupuestos se presentan en un contexto global
marcado por medidas de austeridad que están significando el aumento de personas
privadas de derechos básicos como la alimentación, la salud o la educación,
tanto en España como en otros paÃses.
El argumento utilizado para justificar medidas de
?austeridad?, orientadas a cumplir con el objetivo de déficit marcado por
Bruselas, se apoya en el supuesto erróneo de que España y sus Comunidades
Autónomas están gastando más de lo que pueden en el mantenimiento del Estado de
Bienestar. Mientras tanto, la evidencia cientÃfica disponible en datos del
Eurostat o del Observatorio Social de España, muestra claramente que esto no es
cierto.
España es el paÃs que tiene un gasto público social[i]
por habitante más bajo de la UE-15. Esto no se debe a que España sea pobre y no
pueda gastarse más. En realidad, España ya está en el nivel de desarrollo
económico de la UE-15. Su PIB per cápita es ya el 93% del promedio de la UE-15.
Y en cambio, el gasto público social por habitante en España es sólo el 71% del
promedio del gasto público social por habitante de la UE-15.
La Alianza Española contra la Pobreza insta al
Gobierno de España a que tome medidas para elevar el capÃtulo de ingresos en
los PGE, evitando asà que el costo del ajuste fiscal vuelva a ser pagado por
las capas más vulnerables de la población española, como sucederá si tan sólo
se dedica a recortar el gasto público social.
España es el tercer Estado con menos ingresos de la
UE-15, sólo por encima de Irlanda y de Portugal. Como contraste, también tiene
el mayor fraude fiscal y la mayor regresividad en su carga fiscal (es decir,
las rentas más altas pagan menos que el resto de la ciudadanÃa). Aunque el
sistema fiscal español es técnicamente progresivo, las variadas formas que
permiten y alientan la elusión fiscal de capitales y sociedades hacen que, en
términos reales, el sistema sea regresivo.
Por todo ello solicitamos al gobierno del señor
Rajoy que no reduzca aún más la inversión social en España sino que avance
hacia la media europea, que debe ser considerada como un motor de la
economÃa y como la verdadera apuesta por el futuro. Igualmente instamos al
gobierno del Partido Popular a que no utilice los recortes sociales como una
herramienta para reducir el déficit, algo que sólo creará más pobreza e
impedirá aprovechar el potencial de gran parte de la ciudadanÃa, ahondando la
espiral de crisis en la que nos encontramos actualmente.
Demandamos que para ello aumente la recaudación
subiendo los tipos impositivos a las rentas altas luchando contra la elevada
economÃa sumergida, la alta evasión fiscal y los paraÃsos fiscales[ii]
y estableciendo un impuesto a las transacciones financieras[iii].
La Alianza Española contra la Pobreza también
expresa su rechazo a la distribución presupuestaria con la que el actual
gobierno realizó el recorte de 8.900 millones de euros de los PGE 2011,
mediante el acuerdo de no disponibilidad de créditos aprobado en el Consejo de
Ministros del 30 de diciembre de 2011. La distribución de aquellos recortes se
centró en reducir el gasto social, sin plantear la posible reducción de partidas
dedicadas a defensa o a garantÃas para el sistema financiero. Si los próximos
PGE precisan reducir partidas del capÃtulo de gastos, el Gobierno deberá
hacerlo en aquéllas que no supongan pérdidas de derechos sociales para la
ciudadanÃa ni el retroceso del modelo económico y social basado en derechos.
La lucha contra la pobreza y la exclusión social,
tanto en España como en otros paÃses, y la inversión en polÃticas sociales
deberÃan centrar el debate de los Presupuestos Generales del Estado. Creemos que
cualquier medida que se plantee para salir de la crisis debe basarse en la
solidaridad universal, la dignidad humana y debe poner en el centro a las
personas.
Los PGE tienen que ser una respuesta a la crisis
enfrentando la desigualdad, defendiendo y fortaleciendo los sistemas públicos
de garantÃa social como la educación, la sanidad y la protección social.
Invertir en el acceso a un empleo de calidad, primando iniciativas que
contribuyan a un modelo de producción y de consumo basado en estándares de sostenibilidad
medioambiental. Deben estar orientados a la promoción y defensa de los derechos
laborales y de ciudadanÃa, en una sociedad donde el trabajo decente y con
derechos sea una realidad. La sociedad española pide unas reglas justas y
democráticas basadas en el respeto a los derechos humanos como la mejor forma
para salir de la crisis que los mercados y los intereses financieros han
desencadenado.
La Alianza Española contra la Pobreza hace las
siguientes propuestas de cara a la elaboración de los PGE:
- Compromiso
de no reducir la AOD a lÃmites inferiores a la AOD ejecutada en 2009
(0.46%) aumentándola en los próximos años de manera proporcional al
incremento de la RNB, y manÂteniendo el horizonte de 2015 como compromiso
para alcanzar el 0.7%.
- Igualar
el gasto público en educación a la media europea, aumentándolo
progresivamente hasta alcanzar el 7% del PIB.
- El Estado debe dedicar un 30% de PIB a gasto
social, reduciendo asà el desfase con la media de la UE.
- Mantener el camino hacia una financiación del gasto
sanitario que se equipare a la media de la UE-15 (7,3% del PIB).
[i] El gasto social comprende, pero no se limita a, las
pensiones, los servicios públicos ? entre ellos la sanidad, la educación, la
cooperación al desarrollo ? , los servicios sociales.
[ii] Los paraÃsos fiscales reducen los ingresos de los
Estados, y con ellos, las prestaciones sociales y las inversiones. Asà aumenta
la crisis, el desempleo y la pobreza. Según el Parlamento Europeo, en los
paraÃsos fiscales se esconden 13,5 billones de dólares.
[iii] En España la aplicación de esta tasa permitirÃa
recaudar hasta 6.300 millones de euros anuales, 'para cubrir los costes de la
crisis financiera o financiar bienes públicos globales', según los cálculos
realizados por la Fundación Ideas en su informe "Impuestos para frenar la
especulación financiera" publicado en mayo de 2010 junto a economistas de
la talla del premio Nobel Joseph Stiglitz.