8 Ene 2015

20 años desde las acampadas del 0,7

En el otoño de 1994, una amplia movilización se extiende por toda España, solicitando que los partidos políticos asuman el compromiso de que la Ayuda Oficial al Desarrollo alcance el 0’7% del PIB.

Veinte años después, la realidad de la Ayuda Oficial al Desarrollo dista mucho de la reclamación de aquellas fechas. El deterioro de las políticas públicas sociales incluye también a la cooperación para el desarrollo, en la que se habían ido dando avances hasta los años previos a la crisis, además de la experiencia de trabajo tanto institucional como de las ONGD y otros agentes de la cooperación con entidades de los países del Sur.

Por otra parte, las muestras de apoyo de la ciudadanía adoptan formatos distintos dos décadas después. Se abren nuevas vías para la comunicación, movilización e incidencia, pero… ¿queda igual de patente el respaldo ciudadano a la cooperación internacional?

Para recuperar la memoria de aquel otoño, reflexionar sobre los logros y la evolución de la cooperación al desarrollo en Andalucía desde entonces, analizar el vínculo ciudadano con la solidaridad internacional en la actualidad o trazar conexiones con otros movimientos que han supuesto la toma de las plazas y el germen de nuevas formas de reivindicación por parte de la ciudadanía, entre otros objetivos, la CAONGD y la AACID plantean un documental y una exposición que recuperan las imágenes, noticias y protagonistas de las acampadas, y que recorrerán varias ciudades andaluzas de manera itinerante.

Tanto el documental como la exposición reflejan la diversidad de procedencias de las personas que acamparon hace dos décadas: estudiantes, integrantes de ONG y movimientos sociales, comunidades cristianas de base… Tras la huelga de hambre de Pablo Osés y Juan Luis Herrero en Madrid, y la acampada en el Paseo de la Castellana, en Andalucía (como en el resto de España) se multiplican las movilizaciones; las tiendas ocupan los Jardines de Cristina de Sevilla, el Paseo de la Victoria de Córdoba, el parque de la Victoria de Jaén, el Paseo del Salón de Granada, o la Plaza de la Marina de Málaga, entre otros espacios.

Como consecuencia de las reivindicaciones, el gobierno autonómico y la mayoría de los ayuntamientos de las capitales andaluzas se solidarizan con la campaña de cesión del 0,7%, comprometiéndose a destinar parte del presupuesto a cooperación internacional. Entre 1994 y 1995 se incrementan los presupuestos autonómicos destinados a cooperación al desarrollo en un 300%. En el ámbito local también aparecen estas partidas, aunque de manera muy heterogénea.

El proyecto ’20 años del 0’7%. Un pulso colectivo por la solidaridad internacional en Andalucía’ forma parte de la campaña Otoño solidario, organizada de forma conjunta por los firmantes del Pacto andaluz por la solidaridad y la cooperación.

EL DOCUMENTAL COMPLETO PUEDE VERSE AQUÍ

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12 Dic 2014

«El camino del silencio»

Con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, la Alianza contra la Pobreza  de Toledo  convocó el ‘Camino del Silencio’.

Ropas negras, caretas y titulares de derechos humanos “pisoteados” fueron el atuendo del centenar de personas que participó ayer en el “Camino del Silencio” con el propósito de visibilizar que los derechos humanos (civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, etc.) se incumplen sistemáticamente. La desigualdad, la pobreza y la injusticia social siguen creciendo a nuestro alrededor.

En el día mundial de los Derechos Humanos, la Alianza contra la Pobreza de Toledo quiso visibilizar a través de las estatuas humanas que rodearon Zocodover y aledaños que más de 4 millones de personas están sin trabajo, que a las personas inmigrantes se les niega el derecho a la salud, miles de familias son desahuciadas,  los y las estudiantes  no pueden acceder a la universidad por el incremento abusivo de las tasas, 2,7 millones de niños y niñas viven en pobreza, miles de personas en otros países dejan de recibir el apoyo de la cooperación al desarrollo, las mujeres víctimas de la violencia de género no cuentan con políticas que las protejan y muchas  personas  no pueden acceder a la justicia porque son incapaces de pagar las tasas; y quiso recordar que los gobiernos tienen la responsabilidad de adoptar medidas para destinar el máximo de recursos disponibles para hacer efectivos los derechos humanos y exigirles que cumplan con sus obligaciones.

La Alianza contra la Pobreza de Toledo, formada por asociaciones de vecinos, de mujeres, de personas afectadas por las hipotecas, de las que apuestan por un nuevo modelo energético, colectivos de LGTB, ONGD, moneda social, ecologistas, representantes de partidos políticos y ciudadanos/as a título individual, terminó la actividad en el Miradero donde, alumbrados por velas que formaban la frase “Defiende tus Derechos”, se escucharon testimonios reales de personas que sufren vulneración de derechos y se recogieron opiniones y denuncias en un gran tablón colocado para tal fin.

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15 Oct 2014

Con Derechos SI hay riqueza #EstoSíEsRiqueza

«El ser humano no puede ser considerado como mera fuerza de trabajo, descartable, sino como un valor en sí mismo, no susceptible de manipulación por ninguna instancia, ni estatal, ni ideológica, ni religiosa. La dignidad humana remite a la preservación de las condiciones de continuidad del planeta Tierra, de la especie humana y de la vida, sin la cual el discurso de los derechos perdería su base.» Leonardo Boff Asistimos desde hace 6 años a la voladura controlada del llamado Estado del bienestar en la otrora considerada rica Europa. Armados con la barrena de la disciplina presupuestaria y los dogmas neoliberales y el pico de la legalidad y el austericidio, los aplicados barreneros de Bruselas, Washington, Berlín, Francfort, Madrid, Lisboa o Atenas, han socavado las bases mismas de nuestra sociedad democrática y de la construcción europea: la defensa de los derechos humanos y de la dignidad de las personas. Empezamos a entender que en esta sociedad del llamado “primer mundo” nunca hemos sido más ricos que cuando creímos tener una serie de derechos fundamentales tallados en piedra y garantizados por las leyes y el Estado de Derecho, tras décadas de ardua lucha para conquistarlos. Y comenzamos a despertar del sueño y darnos cuenta de que en realidad, como señala Chomsky, el mundo se ha convertido en un lugar muy uniforme en los últimos 30 años: un sistema mundial dividido en dos bloques, el de la plutocracia o el grupo reducidísimo de personas que concentra inmensas cantidades de riqueza y todos los derechos; y el resto, la inmensa mayoría de los “no ricos”, el “precariado global”, formado por los que tienen un empleo cuyo salario no les da ni para vivir y los que ni tienen empleo ni lo tendrán jamás, incluyendo a los 805 millones de personas que según la FAO todavía sufren el azote del hambre en vísperas de 2015. Según el Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas de Desarrollo (PNUD) correspondiente a 2014, el “país” que más ha avanzado en el último año es la desigualdad. Millones de personas que han salido de la pobreza en las últimas décadas pueden volver a caer en ella si seguimos por esta senda maldita de la reducción de la ayuda al desarrollo, la precarización del empleo, la concentración de la riqueza y el expolio del Planeta. Las estadísticas globales de desarrollo humano han avanzado, pero la inequidad hace mella en estos avances: países como Estados Unidos, Corea del Sur o Chile descienden muchos puestos en la clasificación una vez que tomamos en cuenta la desigualdad interna. Antiguos paraísos de los derechos, el buen gobierno, la tolerancia y la convivencia multicultural y la equidad como Suecia, empiezan a perder su carácter excepcional tras ocho años de políticas neoliberales: solía ser el país con mejores cifras de equidad de la OCDE y ya hay cinco países que le aventajan. Suecia es prácticamente el país de la OCDE en el que más ha crecido la desigualdad económica en la última década. En el Norte rico perdemos derechos fundamentales que dábamos por garantizados y nos empobrecemos a marchas forzadas; mientras que en el Sur, en países como China, India, Vietnam, Angola, Nigeria o la gran mayoría de Latinoamérica, que llevan creciendo a un ritmo de dos cifras durante buena parte de la última década, esa supuesta ola del crecimiento que debe alzar todos los barcos ha dejado a muchos de ellos varados en la orilla, cuando no los ha enviado directamente al fondo del mar. Pocas veces ha sido tan necesario y urgente reclamar una apuesta clara y prioritaria por políticas redistributivas, que reduzcan la vulnerabilidad de ese inmenso grupo de excluidos y sitúen la defensa de la dignidad de todas las personas y los derechos humanos en la primera línea de la agenda mundial de desarrollo. Sin derechos universales no hay progreso social y económico que valga la pena, ni desarrollo humano digno de tal nombre.

Patricia Garrido Llamas, MANOS UNIDAS

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23 Nov 2011

#HLF4 #RumboBusan: Ya estamos en Busan

La Ayuda Oficial al Desarrollo sólo podrá ser considerada eficaz si reduce la pobreza y la desigualdad”. No recuerdo quién hablaba cuando la anoté pero tampoco importa. Es, seguramente, la frase más repetida en los dos días que llevamos de Foro. Parece una obviedad, pero sin embargo, el contexto en el que nos encontramos exige que la repitamos a cada momento, que retomemos principios y consensos básicos que gobiernos y donantes parecen estar olvidando.

Pero empecemos por el principio. Ayer comenzó el Foro Mundial de la Sociedad Civil de Busan, que ha reunido a más de 500 personas de organizaciones de la sociedad civil de todo tipo y de todas las regiones del mundo. El objetivo: preparar una estrategia conjunta de cara al Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda (HLF-4 por sus siglas en inglés) que comenzará el próximo martes y que en gran medida supone una “revolución” en cómo entenderán los gobiernos y las organizaciones internacionales el futuro modelo de cooperación al desarrollo. Con este Foro, las organizaciones de la sociedad civil cerramos un proceso de más dos años, iniciado en Accra, en el que hemos invertido mucha energía no sólo en demandar a los gobiernos que cumplan sus compromisos, sino también en elaborar consensos y principios para aumentar nuestro impacto en el desarrollo.

El primer día lo hemos dedicado a resumir el trabajo de estos años, a ponernos al día sobre la marcha de las negociaciones, a conocer cómo están siendo recogidas nuestras visiones y demandas, y a terminar de perfilar las líneas rojas. Esto es clave porque, por primera vez desde que se firmase la Declaración de París sobre la Eficacia de la Ayuda, en 2005, las OSC han podido influir desde dentro (o al menos intentarlo)  en las negociaciones y en la propia redacción de la declaración.

A partir de ahí, un amplio menú de sesiones de trabajo y seminarios sobre distintos temas: transparencia y rendición de cuentas, eficacia del desarrollo en contextos de conflicto y fragilidad, trabajo decente, o cómo promover un entorno que favorezca el trabajo de las OSC. Pero los dos platos fuertes han sido la participación del sector privado en el desarrollo y el Foro Global de las Mujeres. Hoy me centro en el primero para, en los próximos días, poder dedicarle más líneas al segundo.

Lo que posiblemente más caracteriza este IV Foro de Busan es la emergencia con fuerza del rol del sector privado en el desarrollo. Y digo con fuerza porque, en realidad, nunca estuvo fuera de escena: la ayuda ligada es un claro mecanismo de cómo ha estado participando y beneficiándose de la cooperación al desarrollo.

La explicación es sencilla. Por un lado tenemos a los donantes tradicionales (principalmente los que integran el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE) que debido a la crisis económica quieren reducir sus presupuestos de AOD y que ésta sirva como “capital base” para atraer nuevos recursos del sector privado lucrativo para financiar el desarrollo. Por otro, los donantes emergentes, muy enfocados al sector productivo y de infraestructuras, están abriendo un nuevo espacio político y de relación con los países receptores de ayuda a partir de condicionalidades más ligeras que contribuyen a rebajar el discurso de derechos humanos como elemento central del desarrollo. Si a esto le sumamos que vuelve con fuerza el paradigma de que crecimiento económico es sinónimo de desarrollo, nos encontramos ante un entorno totalmente favorable para la entrada con fuerza del sector empresarial en la cooperación al desarrollo.

Para algunas personas, este nuevo énfasis del discurso del sector privado como socio del desarrollo tiene riesgos y oportunidades. Para otras, sólo riesgos.¿pueden los bienes públicos tener lucro o estamos ante una privatización de los servicios sociales básicos?, ¿cómo abordar la contradicción entre el interés de las empresas por el beneficio a corto plazo y los procesos de desarrollo que son de largo plazo?, ¿es este un esfuerzo por apoyar el tejido productivo local de los países empobrecidos, es decir, sus pequeñas y medianas empresas, o más bien de justificar el uso del dinero público en beneficio de las empresas de los países donantes?.

Desde luego, es un tema complejo de abordar, aunque de este Foro sí salen algunos planteamientos básicos de partida: no considerarlo como un sector homógeneo (no es lo mismo una cooperativa social que una multinacional y por tanto deben recibir un tratamiento diferenciado); evitar que esto contribuya a minar el rol del Estado en garantizar servicios sociales básicos sin discriminación, o la necesidad de establecer marcos regulatorios que asegurenque las empresas cumplen con los estándares de derechos humanos.

Cierro este resumen con una foto de familia y algunos testimonios que he recogido.

Mañana cerramos la declaración de la sociedad civil y preparamos la estrategia de incidencia por regiones. ¡Hasta mañana!

* La participación en el Foro cuenta con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID)

Cristina Linaje Hervás, Responsable de Incidencia y Seguimiento de Políticas

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