11 Oct 2017

Una niña pobre es aquella que no puede soñar

“Mi padre está en el paro porque la fábrica cerró. Mi madre está en casa buscando trabajo. Si mis padres dicen “no” sé que es por algún motivo. Mis padres quieren que seamos felices, si dicen “no” es porque no tienen dinero”. Así de clara se expresa Ana, con sus 12 años recién cumplidos y con ganas de seguir estudiando, aunque sabe que no lo va a tener fácil por la situación económica que vive en casa. Que Ana llegue a la universidad no va a depender de ella.

Titularse en educación secundaria obligatoria y seguir estudiando son dos condiciones imprescindibles para la futura integración laboral y social de los niños y niñas, sobre todo de estas últimas que son las que más sufren la desigualdad. Sin embargo, no todos los niños y niñas están en igualdad de condiciones, ya que acabar los estudios o abandonarlos tiene mucho que ver con el nivel de renta y formación de las familias. Todos sabemos que tener un entorno con contactos profesionales ayuda mucho a prosperar y, por ejemplo, a conseguir unas prácticas laborales o un primer trabajo.

“Una niña pobre es aquella que no puede soñar”, nos cuenta Silvia, otra pequeña que acude a los programas de ayuda de Save the Children para las familias en situación de vulnerabilidad. Una frase que cae a plomo, por la sinceridad de la niña y porque su contenido está ahí pero no lo queremos ver. La palabra “desigualdad” es muy común en titulares de periódicos, en discursos políticos y en un sinfín de artículos académicos e informes de ONG y de organismos internacionales. Es innegable, está ahí y aumenta a buen ritmo, pero es difícil de visibilizar, o no queremos verla. Hablamos de que hemos salido de la crisis económica pero hay muchos niños y niñas que se han quedado atrás.

España está entre los países de la Unión Europea con más desigualdad. Las personas más ricas en nuestro país ganan siete veces más que las más pobres, cuando la media europea es de 5,2 veces. Pero la desigualdad afecta con especial crudeza a los niños y, sobre todo a las niñas: los menores de edad con menos recursos se han empobrecido cinco veces más durante la crisis que los más ricos -un 32% y un 6% respectivamente-. Entre 2008 y 2015 el número de niños y niñas en situación de pobreza severa aumentó en 424.000. Una cifra de la vergüenza y la obscenidad.

En las sociedades más desiguales el éxito de los niños y niñas está condicionado por la herencia económica y social de los padres. En España, un niño que nace en un hogar pobre está condenado de por vida a serlo. El Estado no permite que todos los niños y niñas tengan las mismas oportunidades, al contrario, les pone zancadillas a los que peor están.

No son solo números, en Save the Children vemos todos los días cómo muchos hogares, por mucho que se esfuercen, se quedan atrás mientras el resto del mundo avanza. Son las historias de Ana o de Silvia, y de muchas otras niñas que quieren soñar, pero las obligamos a permanecer despiertas.

Susana Hidalgo, Responsable de Comunicación de Save the Children

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16 Jul 2015

Julio, mes de la infancia y la juventud #EYD2015 #AED2015 #FFD3

Marta Burgo Arregui

Campaña África cuestión de vida, cuestión debida. REDES.

Cuando los líderes mundiales firmaron la Convención sobre los Derechos del Niño, hace 25 años, prometieron garantizar a todos los niños y niñas el derecho a la vida, la educación y la salud, a recibir un trato equitativo y a ser escuchados. ¿Han cumplido sus promesas? Nelson Mandela dijo: “Nada muestra mejor el alma de una sociedad que la manera en que trata a sus hijos”. ¿Pueden esperar un futuro mejor los niños y las niñas de hoy? ¿Y los de mañana?

Según UNICEF la mortalidad entre los niños menores de 5 años se ha reducido más de un 50% y el peso inferior al normal y la desnutrición crónica ha disminuido un 42% y un 41%, respectivamente. Su informe ‘Progreso para la Infancia: Más allá de las estadísticas’ evidencia que aún hay cerca de 6 millones de niños menores de cinco años que mueren cada año y 58 millones de pequeños que no asisten a la escuela primaria.

Las estadísticas de los ODMs demuestran un profundo grado de inequidad a nivel mundial, con África Subsahariana llevándose la peor parte en la mayoría de los indicadores, especialmente en relación con la infancia y la juventud. Millones de niños y niñas no tienen acceso a servicios básicos como agua potable, atención médica o educación. No tienen posibilidad de crecer, aprender jugar y sentirse seguros. Unos viven en grandes ciudades y otros en zonas rurales pero todos tienen una característica común. Son niños y niñas invisibles. Desde REDES, la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario[1], mantenemos nuestro compromiso firme en 38 países del África Subsahariana con una especial atención a la infancia con necesidades especiales, con discapacidades, en riesgo de exclusión social, huérfanos, niños y niñas de la calle que vienen de conflictos armados y entornos violentos, con programas de acogida y reinserción.

Esa es nuestra tragedia: saber de la existencia de menores vulnerables, pero invisibles, saber que esa especie de ángeles sucios nos acompañan continuamente pero que los hemos decido ignorar. El resto es comprender el riesgo como oportunidad. Hay millones de niños y niñas que ha podido enfrentar las situaciones de riesgo en las que viven y han salido victoriosos gracias a la presencia oportuna de personas e instituciones que han sabido hacerse cercanas. El maltrato, el abuso, la negligencia son problemas, todos ellos versiones distintas y complejas del problema: la injusticia. [2]

En 2013 el Africa  Child policy Forum publicó “Africa’s Children and the Post-2015 Development Agenda[3]” con el objetivo de llamar la atención sobre la importancia de poner  a los  niños y su seguridad en el centro de los programas para el desarrollo actual y futuro de África. Por eso propone un marco para la acción que identifica prioridades para garantizar que el bienestar y los derechos de los niños de África están protegidos, promovidos y cumplidos en la agenda de desarrollo post- 2015. Si bien es evidente y prometedor el crecimiento económico que vive actualmente el continente africano, éste debe ir acompañado de mejoras sociales, de mejores políticas de desarrollo, y de un reparto equitativo y justo de su riqueza.

En 2014 y coincidiendo con el 25 Aniversario de la adopción de la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niños, publicaba otro informe[4] sobre la violencia contra los niños y niñas en África que concluye con una serie de recomendaciones a los gobiernos para que promuevan estrategias, incluyendo medidas legales y medios para implementarlas. El informe subraya que la pobreza es la mayor fuente de sufrimiento y la principal causa de estas situaciones de violencia, señalamos algunas:

  • Según la OIT, 200 millones de niños trabajan forzados en el mundo y 48 millones los hacen en África Subsahariana.
  • Las formas más corrientes de esclavitud estricta de menores en África son la explotación sexual comercial, los trabajos en minas y en explotaciones agrícolas (cacao y caña de azúcar), servicio doméstico u otros tipos de trabajo forzoso.
  • Según Oxfamcientos de miles de niños son comprados a sus padres por una miseria, e incluso robados, con el propósito de trasladarles a las plantaciones de Costa de Marfil y esclavizarles. Son niños que provienen de Mali, Togo o Burkina Faso, cuyos padres malviven en la indigencia y son engañados con la esperanza de que sus hijos puedan enviar algo de lo que ganan desde la plantación. Suele tratarse de niños de entre 11 y 16 años, que son obligados a trabajar entre 80 y 100 horas a la semana.
  • Según la Unión Africana más de 30 millones de niños en edad escolar no asisten a la escuela.
  • La desnutrición infantil sigue siendo la mayor causa de la muerte de los niños africanos. La mitad de los niños menores de cinco años mueren a causa de una alimentación deficiente según la OMS.
  • De los 25 países del mundo con tasas más altas de mortalidad infantil 12 son países africanos ricos en recursos naturales.

Infancia desplazada

Chad_InfanciaSegún el último informe de Entreculturas[5], actualmente en África se identifican 8 conflictos armados que han provocado hasta ahora el desplazamiento forzoso de más de 14 millones de personas. Tan solo en Sudán del Sur, más de un millón de niños y niñas no han conocido otra realidad que la de las zonas de desplazamiento y los campos de refugiados.

  • Según Save the Children más de 100000 niños y niñas están expuestos a sufrir abusos sexuales, a ser reclutados por grupos armados y a sufrir hambrunas y enfermedades en República Centroafricana.
  • Unos 800.000 niños se han visto obligados a huir ante la violencia de Boko Haram, según Unicef. Miles de menores han huido en las últimas semanas de Burundi.
  •  3 millones de niñas en África, están expuestas cada año a la mutilación genital..
  • Cada año, unas 15 millones de niñas alrededor de todo el mundo son obligadas a casarse sin poder opinar sobre ello. En 2011, el 42% vivía en el oeste de África.

El reconocimiento por parte de la sociedad de la existencia de tal violencia es el punto de partida indispensable. Los más vulnerables necesitan de una protección adicional para garantizar su bienestar y sus derechos.

[1] REDES es una agrupación de 54 entidades dedicadas a la Cooperación al Desarrollo. Constituye una de las agrupaciones de ONGD de España con mayor presencia y trabajo en África Subsahariana.

[2] REDES. Comprometidos con África. http://www.africacuestiondevida.org/old_spip_files/IMG/pdf/ComprometidosconAfrica.pdf

[3] https://app.box.com/s/uvjf593p2cah6s3hamug

[4] The African Report on Violence Against Children.  https://app.box.com/s/iclv9c70sigmceyl30ym

[5] Derecho a jugar y aprender sin jugarse la vida. El impacto de los conflictos en la educación de niños y niñas. https://www.entreculturas.org/es/noticias/por-los-derechos-de-los-ni-os-y-ni-refugiados#sthash.Gx7tDi3r.dpuf

 

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