14 Oct 2014

Justicia Climática: #EstoSíesRiqueza

No tenemos mucho más que esperar. Hoy en día sabemos cuáles son las causas del Cambio climático, sabemos qué lo provoca, sufrimos ya sus consecuencias. Pero también sabemos cómo podemos frenarlo, cómo mitigar sus causas y cómo adaptarse a sus efectos.

A través de proyectos diversos y adaptados a las realidades de cada comunidad y cada país, podemos generar una nueva riqueza que permite a las comunidades más afectadas adaptarse al Cambio climático y reducir su vulnerabilidad. Por ejemplo con estudios avanzados sobre el derretimiento de los glaciares en Bolivia y la aplicación de nuevas herramientas de recogida de agua – se permite a las comunidades colindantes al glaciar permanecer en su hogar y mantener sus formas tradicionales de subsistencia; en Brasil los pueblos indígenas luchan contra la deforestación causada por las empresas madereras con la obtención de títulos de propiedad colectiva de las tierras; estos y otros son el ejemplo del tipo de acciones que sí son riqueza para las comunidades y el planeta. Sin embargo las políticas públicas no avanzan en esa dirección y parecen obviar que actuar contra el cambio climático es una urgencia. Entonces ¿a qué estamos esperando?

Esa pregunta deben estar haciéndose en los muchos países insulares que temen cada nueva medición del nivel del mar, o en tantos lugares donde se ven agravados los fenómenos climáticos y las sequías o las inundaciones provocan muertes y generan pobreza. Tal vez las personas que se están viendo obligadas a migrar de sus territorios por causas relacionadas con el clima no sean conscientes de que ya sabemos cuáles son las soluciones. Pero sin duda se alegrarán de saber que es el momento de exigir el cumplimiento de compromisos a quienes tienen más responsabilidad para poder luchar de frente contra el Cambio climático.

Todos los países sufren ya las consecuencias del calentamiento global, pero no todos han contribuido de la misma forma ni tienen por tanto la misma responsabilidad. Los países industrializados son responsables del 71,5% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero hasta la fecha. Han generado su riqueza empobreciendo la atmósfera y ahora son los países y comunidades más vulnerables quienes padecen las peores consecuencias.

Por eso son estos países del Norte quienes más tienen que asumir la responsabilidad de reducir sus emisiones y caminar hacia un modelo bajo en carbono. Pero no sólo eso, también han de garantizar su aporte económico para financiar el Fondo Verde para el Clima, que asegure a los países más empobrecidos la capacidad tecnológica suficiente para seguir avanzando en la lucha contra la pobreza y adaptarse ante el Cambio climático.

El único y famoso compromiso vinculante relacionado con el Cambio climático: el protocolo de Kyoto, está llegando a su fin y necesitamos sentar las bases para un nuevo acuerdo en 2015. Dentro de muy poco,  en diciembre de este año, se reunirán los líderes mundiales en Lima donde deberán poner sobre la mesa sus verdaderos compromisos. Aquí, en la COP20 será donde veamos quién decide aportar a la lucha contra el Cambio climático y quién seguirá dudando.

Desde InspirAction, no vamos a esperar a un nuevo fracaso. Queremos estar presentes y vigilantes porque la presencia de las organizaciones, la presión y la propuesta de cambios de comportamiento individual y comunitario que exijan un reflejo en las políticas nacionales e internacionales, son más necesarias que nunca.

El pasado 21 de septiembre durante la Marcha Global iniciada en Nueva York y secundada en muchas otras ciudades del planeta, la ciudadanía demostró que está cansada de escuchar promesas incumplidas. El 10 de diciembre, la Cumbre de los Pueblos marchará de nuevo en Lima exigiendo “Justicia Climática ya!”.

Luchar contra el Cambio climático es luchar contra la pobreza y por eso, en esta semana más que nunca, debemos recordar que las soluciones están claras, que el mundo dispone del dinero, la tecnología y los conocimientos sobre los modelos de producción necesarios para frenar el problema. Sólo falta la voluntad política. Sólo faltan los aportes económicos. Basta de dudas. El Cambio climático exige respuestas.

Corina Mora Torrero. InspirAction.

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23 Sep 2014

Comienza la cuenta atrás

Con toda probabilidad casi todos los que de una u otra manera estamos vinculados a la cooperación al desarrollo habremos oído miles de veces que la pobreza es un fenómeno complejo y multidimensional.

Es curioso que pese a que parece que todos hemos estado desde siempre de acuerdo en que la pobreza tiene numerosas caras, no hace mucho que hemos empezado a hablar en serio de la relación entre esas dimensiones. No voy a decir que sea de ayer, pero, por ejemplo, sí es relativamente reciente el discurso de las agencias internacionales sobre las conexiones entre agua, energía y alimentación y, en nuestro caso, en el de las ONGD, todavía se nos identifica (o nos identificamos) como “de educación”, “de salud”, “de agua”,… y nos cuesta apartar un poco “nuestro tema” y abrirlo a las conexiones con otros.

Pero avanzamos.

Es posible que donde más lo hayamos hecho es en cuestiones relacionadas con el cambio climático. Nadie pone en duda ya que el medio ambiente en el que nos desenvolvemos está íntimamente relacionado con lo que hacemos como organizaciones, independientemente de nuestra misión. O sería más preciso decir casi nadie. Hoy mismo alguien me decía que esto del cambio climático es un tema de las organizaciones ecologistas.0d7f8af1-33ba-459f-8108-6a02f16d91d0

Para quienes que todavía tienen dudas de la relevancia de este tema para la misión de las ONGD, ahí van las tres consecuencias principales que según el IPCC tendrá el cambio climático sobre la extensión de la pobreza:

  • Hambrunas y escasez de agua provocadas por la desertización de grandes zonas del planeta, especialmente de África.
  • Enfermedades: el aumento de la temperatura dará lugar a una extensión del campo de acción de insectos portadores de enfermedades, como es el caso de la malaria.
  • Migraciones masivas: los daños a la agricultura, la erosión del suelo o el aumento del nivel del mar darán lugar a un desplazamiento de población sin precedentes que se estima que ocasionarán serios impactos socioeconómicos en los países de acogida.

Por seguir ahondando en el tema, el Informe sobre Desarrollo Humano del PNUD de 2006 decía que:

“Pocas alertas han sido tan peligrosamente igno­radas. El cambio climático en la actualidad plantea lo que puede ser una amenaza sin precedentes para el desarrollo humano. Una gran parte de esa ame­naza se transmitirá a través de cambios en los ciclos hidrológicos y regímenes de lluvias, y en el impacto del aumento de la temperatura de la superficie sobre la evaporación del agua. El efecto general será el incremento del riesgo y la vulnerabilidad, con la consiguiente amenaza sobre el medio de sustento, la salud y la seguridad de millones de personas”.

Y añadía:

“Para una gran parte de las personas del mundo que se encuentran en países en desarrollo, las proyecciones relativas al cambio climático indican medios de sustento menos seguros, mayor vulne­rabilidad al hambre y la pobreza, acentuación de las desigualdades sociales y mayor degradación medioambiental. El cambio climático, a diferencia del tsunami en el Océano Índico o el terremoto en Cachemira, presenta una amenaza ya no de una catástrofe aislada, sino de un desastre que se revela lentamente. Aunque se puede moderar el alcance futuro del cambio climático, se ha sobrepasado el punto sin retorno. El peligroso cambio climático ya es inevitable. La forma en que responda la comunidad internacional determinará las perspectivas de desarrollo humano para las generaciones presentes y futuras”.

Una de esas respuestas de la comunidad internacional es la Cumbre del Clima de Nueva York que, como comentan mis compañeros Guadalupe y Miquel en un post que acaban de publicar, tiene como objetivo “fomentar la voluntad política y movilizar la acción para llegar a un compromiso más ambicioso sobre las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero, así como crear dinámicas que faciliten e impulsen los cruciales acuerdos que deberán negociarse durante 2015 en la 21ª Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático en París y en el proceso de negociación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible tras el vencimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio”.

Como bien analizan Guadalupe y Miquel, como ha ocurrido numerosas veces en el pasado, existe el peligro de que en esta cumbre las medidas políticas significativas sean sustituidas por meras declaraciones grandilocuentes de buenas intenciones, basándose en un supuesto desinterés en el tema por parte de la ciudadanía, especialmente en los países ricos donde sus habitantes ven el cambio climático como una amenaza mucho menos inminente que aquellos que viven en países en desarrollo.

Sin embargo, las movilizaciones del pasado fin de semana, que han congregado a cientos de miles de personas alrededor de todo el planeta, indican que esa excusa ya no vale. La opinión pública está reclamando que se tomen ya las acciones necesarias para crear un mundo con una economía al servicio de la gente y el planeta.

Es evidente que es el momento de tomar medidas urgentes y estructurales contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático. Comienza la cuenta atrás.

 Jorge Castañeda, ONGAWA

 

 

 

 

 

 

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16 Oct 2013

Mucho, poco o nada. La sociedad de las diferencias y la acción colectiva. #RiquezaqueEmpobrece #Oct16 #BAD13

Nuestras sociedades avanzan, seguimos rindiendo culto al crecimiento económico y a las nuevas tecnologías, las distancias se acortan y el mundo se globaliza, pero (y este “pero” cada vez es más hiriente) “nunca los ricos han sido tan ricos, ni los pobres tan pobres. Más de la mitad de la población mundial tiene que conformarse con menos de dos dólares diarios, y más de 1.300 millones de personas intentan sobrevivir con un dólar al día” (Vidal Beneyto[i]).

Muy pocos gobernando el destino de muchos y muchos luchando por lo que dejan muy pocos. Un director ejecutivo medio gana hoy 364 veces más que un empleado medio, cuando hace 40 años apenas llegaba a 20 veces más. En 2008 de acuerdo con los datos facilitados por la revista Fortune los ingresos de las 10 empresas más grandes del mundo equivalían al PIB generado por los 123 países más pobres del mundo. En 2009 más del 40% de las transacciones internacionales de mercancía y servicios se realizaba entre multinacionales que controlan el 75% de las inversiones mundiales.

Tal concentración de poder no ha existido nunca antes en la historia de la humanidad y, sin embargo, nunca los retos de cambio han sido mayores, nunca hemos necesitado una gobernanza global que involucre a más actores y que afronte problemáticas mundiales como el cambio climático, los derechos humanos o las desigualdades sociales. ¿Cómo podemos resolver esta contradicción? ¿Qué margen de actuación nos queda?

Como dice Jorge Riechmann[ii] “frente a la fuerza del dinero y de las armas, lo único que podemos oponer es la fuerza de la organización. Aislados, no somos nada. Organizados somos muy poco. La diferencia entre poco y nada es decisiva”. Ese poco de muchos, el esfuerzo conjunto y la acción colectiva es lo único que nos puede salvar.

Hagamos un esfuerzo colectivo por manifestarnos “contra la riqueza que empobrece” el próximo día 17 de Octubre en el marco de la Semana de Acción de Lucha contra la Pobreza (www.pobrezacero.wordpress.com).

 José Manuel Moreno, Grupo de Movilización y Participación Social de la Coordinadora de ONGD


[i] Vidal-Beneyto, J. “La abominación que no cesa”. Artículo publicado en El País el 12 de septiembre de 2009.

[ii] Riechmann, J. Fracasar mejor. Zaragoza: Olifante, 2013.

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17 Sep 2013

Crisis contra la #pobreza #RiquezaqueEmpobrece

A estas alturas de la crisis, casi tod@s sabemos que esta palabra puede significar cambio u oportunidad. Sin embargo, nuestra crisis tiene muchas más caras- ojala también más oportunidades de cambio- porque, sobre todo, es seguramente, una crisis de ambición, como ha dicho el profesor Leopoldo Abadía.

Las causas de nuestra actual pobreza son muchas, y vienen de lejos. Las podemos resumir en  una crisis financiera y económica creada por una banca sin límite y sin fondos. Esta crisis resulta del modelo especulativo, del consumo irresponsable y compulsivo, del “sin solidaridad” con el resto del ciclo productivo y de los bienes comunes de la humanidad.

También nos encontramos ante  una crisis medioambiental evidente en los cambios de ritmos de la naturaleza: agua en la estación seca, torrentes en zonas áridas. El deterioro del medioambiente y la falta de acuerdo global para frenar el cambio climático obligan a buena parte de la población mundial a padecer esos cambios- ¿crisis también?- que sorprenden sus vidas y arruinan sus cosechas.

Crisis energética, cuando el petróleo se concentra en algunos países, y a pesar de la contaminación de estos combustibles y sus consecuencias para el clima y la vida del planeta, no somos capaces de cambiar nuestro modelo de consumo energético hacia otro más limpio.

Una crisis cultural, perdida la diferencia y la diversidad del mundo, mientras vemos modelos ajenos de vida y una visión de pensamiento estándar.

La crisis de valores, porque la riqueza ficticia de las últimas décadas nos hizo pensar que todo podía comprarse y que nuestra seña de identidad, de humanidad – con minúscula sí, referida a la definición de nuestro yo- podría ser el monto de nuestra tarjeta de crédito, y que todo, incluso la amistad y la felicidad estaba en ese dinero de plástico.

Y fruto de las anteriores, obviamente, una crisis alimentaria, cuando todo se compra, cuando se puede enajenar lo del otro (tierras, semillas ó agua), cuando el alimento cotiza en bolsa, crece en los depósitos de nuestros autos y falta en la mesa de tantos.

Si quieres profundizar más en las causas de la pobreza provocadoras de crisis planetarias, te invitamos a leer las próximas revistas Documentación Social, de Cáritas, que serán los números 167 y 168 y saldrán a partir de octubre.

 

Inma Cubillo Sáinz, Cáritas-Española

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19 Ago 2013

Una vida digna para todos: informe de Ban Ki-Moon

Las discusiones sobre el “Post-2015” han iniciado una nueva fase. El esperado informe del Secretario General de Naciones Unidas ya está disponible al público. Titulado: “Una vida digna para todos: acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y promover la agenda de las Naciones Unidas para el desarrollo después de 2015”, el informe del Secretario General analiza el progreso en la implementación de los ODM hasta 2015 y hace recomendaciones para continuar avanzando en la agenda de Naciones Unidas para después de 2015.
Mientras se enfatiza sobre la necesidad de esfuerzos renovados para la consecución de los ODM para finales de 2015, el informe también identifica políticas y programas que han conseguido algunos logros en su cumplimiento y que podrían contribuir en acelerarlo.
Debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano por lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio antes de que finalice 2015. Esa tarea está inacabada y debe continuar para asegurar el bienestar, la dignidad y los derechos de quienes siguen marginados en la actualidad, así como de las generaciones futuras.
Es importante notar que este informe destaca como importante al “crecimiento” inclusivo, el empleo decente y la protección social; destinando más recursos para los servicios esenciales/básicos y asegurando el acceso para todas las personas. También pone énfasis en el fortalecimiento de la voluntad política y la mejora del entorno normativo internacional; y en la construcción de alianzas múltiples.

El informe señala la necesidad de una nueva visión y un marco de respuesta para un desarrollo sostenible – facilitado por la integración del crecimiento económico, la justicia social y ordenación medioambiental, y considera que estos deben ser los principios rectores y el estándar en la forma de actuación internacional. El informe sugiere la continuidad en el trabajo iniciado con los ODM para asegurar que la pobreza sea erradicada dentro de una generación. También espera que el marco de desarrollo Post-2015 pueda unir a un gran abanico de aspiraciones y necesidades humanas y asegurar una vida digna para todo el mundo.

¿Qué políticas y programas han contribuido más a los progresos? (consulta el documento completo aquí)

  • Una fuerte implicación nacional y políticas bien gestionadas, respaldadas de forma coherente por asociados a todos los niveles, han impulsado los progresos en el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Las políticas que estimulan un crecimiento económico sólido e inclusivo, acompañadas de medidas orientadas a mejorar el acceso de los pobres y los excluidos a servicios básicos de calidad, han permitido conseguir avances en muchos países.

1. Hacer hincapié en el crecimiento inclusivo, el empleo digno y la protección social

  • “el crecimiento económico inclusivo, con empleo y sueldos dignos, es un requisito previo para lograr los Objetivos de Desarrollo del
    Milenio, en particular el (…) relativo a la erradicación de la pobreza extrema y el hambre.”
  • “Las inversiones selectivas en los sistemas de salud pública, la lucha contra las enfermedades, la educación, la infraestructura y la productividad agrícola (…) crean sinergias, por lo que son muy eficaces en programas integrados de desarrollo.”
  • “Las políticas que promueven el empleo rural ofrecen resultados positivos respecto de la reducción de la pobreza, el consumo de alimentos, el gasto de los hogares en educación y salud, la reducción de la deuda y la creación de activos.”

2. Asignar más recursos para servicios esenciales y asegurar el acceso para todos

  • “A fin de acelerar los progresos en educación, algunos países han eliminado las tasas escolares y han reducido los gastos indirectos de la matriculación.”
  • “En África Occidental las inversiones complementarias en infraestructura, con campañas de alfabetización de la mujer, destinadas a vencer la resistencia a la educación de las niñas en zonas rurales, dieron lugar a un significativo aumento de la tasa de matriculación de las niñas en las escuelas primarias.”
  • “Algunos países han ampliado el acceso a la enseñanza primaria al tiempo que han abordado las disparidades entre los géneros.”
  • “Las inversiones en infraestructura material y humana para el sector de la atención de la salud pública están dando sus frutos en el Asia Meridional, donde se han prestado servicios gratuitos en instalaciones próximas a los pacientes.”
  • “Las políticas de apoyo al acceso universal gratuito a la atención primaria de la salud para mujeres y niños han reducido la mortalidad infantil en algunos países del África Subsahariana.”

3. Fortalecer la voluntad política y mejorar el entorno normativo internacional

  • “El carácter mundial de muchos problemas actuales requiere una acción global coordinada.”
  • “Se requieren más esfuerzos para asegurar el alivio oportuno de la deuda de los países (…) gravemente endeudados y mejorar así sus posibilidades de lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio.”
  • “Limitar el aumento de la temperatura media mundial a 2ºC por encima de los niveles preindustriales e invertir esa tendencia, de conformidad con los acuerdos internacionales, exige una acción enérgica y coordinada a nivel nacional e internacional.”
  • “Se requieren con urgencia medidas más enérgicas respecto de otras metas en materia de sostenibilidad ambiental, incluidas las relativas a la
    biodiversidad, el agua, el uso de la tierra y los bosques.”

Conclusión

Adoptar medidas en respuesta a los desafíos comunes exige un compromiso renovado con la cooperación internacional. El multilateralismo se está poniendo a prueba. Las Naciones Unidas, como un faro mundial de la solidaridad, deberán hacer lo que les corresponde para fortalecer la colaboración y mostrar que pueden ser eficaces para consolidar el mundo justo, próspero y sostenible que las personas desean y tienen derecho a esperar. Definir la agenda para el desarrollo después de 2015 es, por tanto, una tarea de enormes proporciones, si bien inspiradora e histórica, para las Naciones Unidas y los Estados Miembros.

Al hacerlo debemos seguir escuchando a los pueblos del mundo y fomentando su participación. Hemos oído sus llamamientos en favor de la paz y la justicia, la erradicación de la pobreza, el ejercicio de los derechos, la eliminación de la desigualdad, el aumento de la rendición de cuentas y la preservación de nuestro planeta. Las naciones del mundo deben unirse en un programa común para actuar con arreglo a esas aspiraciones. Nadie debe quedar  rezagado. Tenemos que construir un futuro de justicia y esperanza, una vida de dignidad para todos.

 

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