6 Oct 2017

El sistema: licencia para incumplir derechos humanos

La contribución de las empresas a la reducción de la pobreza en los países en desarrollo parece ser una cuestión de fe. Es decir, no se cuestiona. Ni en la forma, ni en el fondo. La consecuencia directa de dar por hecho que esa función sólo puede ser positiva, oculta impactos que en demasiadas ocasiones son justamente lo contrario. Puede resultar sorprendente pero no existen a nivel internacional ni nacional medidas de obligado cumplimiento que pongan freno a proyectos empresariales que pueden vulnerar derechos humanos en los territorios. Todo se queda en unas recomendaciones.

No es una afirmación precipitada. La reciente aprobación en España del Plan de Acción Nacional de Empresas y Derechos Humanos, nos manda precisamente este mensaje. En el texto puede leerse que el respeto por los derechos humanos “….contribuye a fortalecer la ventaja competitiva de las empresas españolas en el mercado global y ofrece a las empresas el marco óptimo para desarrollar sus operaciones empresariales…”. Es decir, el cumplimiento de los derechos humanos en los negocios se entiende como una ventaja para ser más competitivos, no como una obligación. Por ello, el plan no establece límites ni condiciones al trabajo de las empresas. Se queda en la realización de acciones de sensibilización, como si el respeto a los derechos humanos y la defensa de los recursos naturales pudiera ser cuestión de “ser más o menos sensibles”.

Sin embargo, estamos dando la espalda a una realidad cada día más cruda. A medida que determinados recursos escasean (ya sean minerales, energéticos o de producción), las empresas acceden a zonas de gran valor ecológico, con poblaciones asentadas -muchas indígenas- que viven en esos territorios. El choque es inevitable y los conflictos ambientales no dejan de aumentar. Según el Atlas Global de Justicia Ambiental, ya son más de 1.750 conflictos en el mundo, la mayoría relacionados con industrias extractivas entre las que hay una elevada presencia de empresas extranjeras, parte de ellas españolas.

La cara humana de estos conflictos son los y las defensores del derecho a la tierra, al agua, al medio ambiente general; en muchos casos, líderes y lideresas de pequeñas comunidades que se enfrentan a amenazas porque su lucha interfiere con los intereses económicos. Son ellos quienes se encuentran ante la disyuntiva de proteger su territorio o perderlo para siempre por proyectos empresariales sobre los que nadie les consultó previamente. Sus batallas se traducen con mucha frecuencia en violaciones de los derechos humanos, cuando no en la muerte. El caso más conocido es el asesinato de la activista hondureña Berta Cáceres en defensa de un río. Pero hay mucho más.

La persecución es algo que conoce bien el líder quetchí Bernardo Caal, cuya defensa del río Cahabón, en Alta Verapaz (Guatemala) frente a la construcción de un megaproyecto hidroeléctrico -en el que participa la empresa española ACS-, ha provocado una preocupante ola de difamaciones y de criminalización tanto hacía él como a su familia.  Tanto es así que tuvo que permanecer oculto, cambiando de domicilio cada dos días, durante cuatro largos meses de este mismo año. El delito de Caal fue denunciar que no se había consultado a la población indígena antes de que el gobierno de Guatemala cediera la explotación del río Cahabón, sagrado para los indígenas, a la empresa de Florentino Pérez y de preocuparse porque no había beneficio para las comunidades quetchís de la zona. Cuando se quisieron dar cuenta, el río, que les provee de agua y alimentos, se había quedado prácticamente sin cauce.

Hay que recordar que todo ello ha ocurrido en una región, el departamento de Alta Verapaz, que está considerada como una de las más pobres del país, y por ende de Centroamérica. Y en un municipio, San Pedro Carchá, en el que el 95% de la población no tiene acceso al agua potable.

Volviendo al principio. ¿Es esta la contribución adecuada de las empresas a la reducción de la pobreza? Desde luego que las empresas pueden contribuir al desarrollo, pero mientras el respeto a los derechos humanos y la protección de los recursos naturales no sean de obligado cumplimiento, la realidad nos dice que no es posible.

Por ello, denunciamos un poder que se acumula en manos únicamente de quienes acumulan todo el dinero. Empresas y personas que hacen “políticas a medida”, y Estados que contribuyen a que estas desigualdades obscenas se perpetúen. Necesitamos un cambio profundo en nuestra concepción de lo que significa el desarrollo. También es necesario revisar si se puede seguir permitiendo el enriquecimiento sin medidas de unos pocos, a costa de la salud y el bienestar del planeta y de todos los seres humanos.

Almudena Moreno, responsable de la campaña sobre empresas y derechos humanos (TIERRRA) en Alianza por la Solidaridad.

 

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2 Oct 2017

“Ni gente sin casa, ni casas sin gente”

Cada vez más y más personas se están mudando a las ciudades porque es donde están las oportunidades de trabajo y de futuro. Cuando llegan a ellas, querer vivir en el centro choca con un gran problema: el alquiler.Con el auge de las viviendas vacacionales en las grandes urbes, los pisos que quedan libres tienen precios desorbitados a pesar de ser viviendas sin amueblar o por pequeños zulos sin luz y con goteras. Esta situación sorprende tanto como cuando conocemos que nos cuenta que está viviendo a turnos entre casas de amigos o familiares, en pensiones de mala muerte, en casas ocupadas o en sus coches, si es que tienen suerte de tener y poder aparcarlo.

Así, resulta imposible que una o uno pueda elegir dónde quiere vivir. Ya sea porque no nos da el dinero para alquilar una habitación, no reunimos los requisitos mínimos para llegar a la entrevista en la que se escoge a la persona inquilina o simplemente porque ya hay un gran grupo de personas que está pujando por ella cuando tan sólo han pasado 5 minutos desde que anunció.

Y es que parece que a ciertas personas se les ha olvidado que la vivienda es un derecho humano y no una mercancía.

Un anuncio en Milanuncios decía lo siguiente: “Me urge encontrar un piso. Somos una pareja con un niño de tres años y otro en camino. Nos conformamos con que tenga sitio donde cocinar, nevera, lavadora y ventilación. Estoy con riesgo de parto prematuro por la ansiedad que me provoca llevar más de año y medio buscando algo y nada. Me veo con un bebé en brazos y una casa donde caen goteras, sin ventanas y humedades. Ya mi hijo estuvo ingresado por infección en los pulmones en invierno. Podemos pagar máximo 400 euros”.

El problema de la falta de viviendas dignas y asequibles ha pasado a ser el pan de nuestro día a día tras el paso de la crisis en nuestro país, donde innumerables familias y personas se han visto en la calle tras una notificación del banco y sin saber qué hacer o que tienen derecho a una reparación efectiva.

Cuestión de derechos

Aunque España tiene la obligación de velar por los derechos de su ciudadanía, la realidad es otra: alta tasa de paro, sueldos y condiciones laborales pésimas que junto con la falta de interés, de cubertura social y de las medidas fiscales apropiadas, nos da como resultado desahucios, albergues a rebosar, casas ocupadas, gente viviendo en la calle, etc. Mientras, algun@s políticos que viven en urbanizaciones de lujo, se toman la licencia de olvidarse del asunto y no cumplir con su deber: proteger y velar por los derechos de sus ciudadan@s. Esto tiene un nombre: desigualdad obscena.

Tenemos derecho a una vivienda digna tal y como dice nuestro artículo 47 de la Constitución. Son muchos los colectivos sociales que así lo reclaman. El Mar de Madres L24, de Cataluña, recuerdan que “Un techo en condiciones es la base de la supervivencia humana. Las vidas de las personas que no pueden pagar valen tanto y merecen ser vividas como las de las demás”. Que haya gente sin casa, y casas sin gentes, y de lo que denunciamos en Pobreza Cero. Además, hay responsables que tienen en su mano cambiar el orden de las cosas y propuestas que como ciudadanía podemos hacer al respecto.

Necesitamos un marco de regularización en las ciudades españolas que marque los límites, concretando los precios por zonas y metros cuadrados de la vivienda y que esté adaptado a los salarios de la mayoría de la población. De este modo, muchas de las personas y familias que se están sobre-esforzando para llegar a fin de mes, puedan dejar de sentir que no les da para más el cinturón y ver garantizados sus derechos.

Wei-Hui Cui, Inspiraction

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23 Jun 2015

Financiación al desarrollo y agenda post 2015 #FfD3

El próximo mes de julio, los gobiernos del mundo se reunirán en Abdis Abeba para acordar una nueva agenda de financiación para el desarrollo. Será la III Conferencia Internacional que se tenga sobre esta materia, después de las celebradas en Monterrey (2001) y Doha (2008).  Se trata de una Conferencia en la que se intentará llegar a acuerdos que garanticen que habrá los suficientes recursos financieros y medios de apoyo para cumplir con los compromisos de la Agenda de Desarrollo post-2015, que será aprobada en septiembre de 2015.

Este dossier estudia algunos de los aspectos relevantes de la agenda de desarrollo ya que son de interés para un amplio espectro de sectores sociales interesados en la acción de desarrollo y en la promoción de la equidad internacional.

Todo sugiere que se trata de una agenda universal -con compromisos para todos los países cualquiera que sea su nivel de desarrollo- y ambiciosa –tanto por el espectro de temas que aborda como por los objetivos que se propone-. Por ello, para hacer efectiva esa agenda se requerirá de un importante esfuerzo internacional para movilizar los recursos y las capacidades disponibles y promover los cambios de política necesarios para que los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) se logren alcanzar.

De entre todos los temas que se abordan en el estudio de referencia, se han elegido seis de especial relevancia. El artículo 1 elaborado por José Antonio Alonso, donde se plantean alguna de las bases deseables sobre las que hacer descansar la agenda de financiación; el artículo 2, elaborado por Carlos Garcimartín, explora las posibilidades que brinda la fiscalidad en los países en desarrollo; el artículo 3, discute los avances que deben realizarse en el ámbito de la cooperación fiscal internacional para acabar con la evasión, los flujos ilícitos y la opacidad 5 en materia fiscal; el artículo 4, de Verónica López Sabater, estudia las posibilidades asociadas a la cooperación reembolsable de carácter financiero; el artículo 5, de Jorge García Arias, discute la relevancia de los mecanismos innovadores de financiación, con especial atención a los impuestos de carácter global; y, finalmente, el artículo 6, de Iliana Olivé y Aitor Pérez, se dedica a analizar el papel de la inversión directa en la financiación del desarrollo.

Descarga el documento aquí.

 

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7 Abr 2015

¿Es inocua nuestra alimentación?

La Organización Mundial de la Salud ha elegido como tema del Día Mundial de la Salud 2015 la inocuidad de los alimentos. En la presentación del DMS se explica que los alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades diferentes y son responsables de unos 2 millones de muertes cada año.

La inocuidad de los alimentos así entendida, en su sentido estricto, es un tema muy relevante de salud pública. Todavía tenemos en la memoria algunas crisis impactantes, como la del aceite de colza deCartel OMS_alimentos inocuossnaturalizado, la de las vacas locas o la de los pepinos en Alemania hace poco más de tres años. En cada caso se produjeron muertes y mucho sufrimiento asociado a esas situaciones de falta de inocuidad de los alimentos.

La OMS apunta a la “cada vez más evidente necesidad de reforzar los sistemas que velan por la inocuidad de los alimentos en todos los países”, por lo que el Día Mundial de la Salud 2015 se orienta a “fomentar medidas destinadas a mejorar la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena, desde la granja hasta el plato”. Pero, ¿qué ocurre después del plato? ¿Es suficiente con garantizar que los alimentos que llegan al plato no contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas?

Sería conveniente tener una visión más amplia de la inocuidad de los alimentos. Si seguimos la definición que nos da la Real Academia de la Lengua, es inocua aquella alimentación que no hace daño. Y si miramos los daños que está produciendo nuestro sistema alimentario, difícilmente podríamos hablar de inocuidad. La obesidad está adquiriendo unas dimensiones desproporcionadas, hasta el punto de ser catalogada como uno de los grandes problemas actuales de salud pública, una pandemia con un coste asociado de más de dos billones de dólares al año, que se va incrementando año a año.

No es casual que en los últimos cuatro años The Lancet haya publicado dos series dedicadas a la obesidad, una en agosto de 2011 y otra a comienzos de 2015. Los expertos la consideran el mayor factor causal de carga de enfermedades prevenibles en muchas regiones, incluso por delante del tabaco. Los datos que aportan apuntan a unos 1.500 millones de personas con sobrepeso y más de 500 millones con obesidad. Su repercusión en la salud es muy alta, ya que está relacionada con el 80% de los casos de diabetes, con el riego de padecer hipertensión, colesterol alto, diversos tipos de cáncer, etc.

Es más fácil ganar peso que perderlo

El análisis del conjunto de factores determinantes de la obesidad es muy complejo, pero las investigaciones señalan que la creciente disponibilidad de alimentos altamente calóricos más baratos junto a las potentes fuerzas económicas que impulsan su consumo –con un marketing más generalizado y persuasivo– conducen inevitablemente hacia el sobre-consumo y la obesidad.

Las campañas de publicidad –incluso dirigidas a público infantil– relacionadas con productos que pueden ser nutricionalmente dañinos parecen no tener límites; los requerimientos a dichos productos desde un punto de vista de salud y nutrición se nos antojan muy laxos. Los poderes públicos responsables deberían analizar el coste humano, de salud e incluso económico que tiene el hecho de no regular adecuadamente la utilización de ingredientes no saludables en la producción de alimentos. No solo deberían pensar cómo estimular a los consumidores hacia dietas más saludables sino también cómo pueden incentivar a la industria alimentaria para que produzca alimentos más saludables (o como desincentivarla para que no produzca tantos alimentos no saludables).

Hace ya varios años, el entonces relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, señalaba que nuestros sistemas alimentarios son “obesogénicos”, generadores de obesidad y que, al ritmo que vamos, en 2030 se producirían 5 millones de muertes de personas menores de 60 años como consecuencia de enfermedades no transmisibles relacionadas con el consumo de una dieta no saludable, es decir, más del doble de las muertes que se producen por el consumo de alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas.

En este Día Mundial de la Salud 2015 convendría que tuviéramos una mirada más amplia, más inteligente, más crítica sobre la inocuidad de los alimentos y que, a partir de ella, se generaran las respuestas políticas adecuadas. La falta de acción de los poderes públicos en este sentido se podría considerar un incumplimiento de sus obligaciones de proteger y garantizar los derechos humanos a la salud y a la alimentación.

José Mª Medina Rey, director de PROSALUS

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26 Feb 2015

Carta de la campaña #action2015 a las y a los líderes mundiales

Más información sobre la campaña: www.action2015.org

Estimados líderes mundiales:

Con copia a: toda la población

Hay momentos en la historia que se convierten en momentos decisivos. En nuestra opinión, el año 2015 será uno de ellos. Es el año más importante desde el comienzo del milenio en lo que respecta a la toma de decisiones.

Creemos que sí es posible llegar a fines de 2015 habiendo acordado un nuevo pacto global y convenido un camino hacia un futuro mejor y más seguro para el planeta y sus habitantes, que sirva de inspiración a todos los ciudadanos del mundo. Podemos elegir el camino hacia un desarrollo sostenible. También es posible que esto no suceda… y que lo lamentemos durante generaciones. ¿Qué posición tomará usted en la historia?

Hay millones de voces que no puede darse el lujo de ignorar. Son las voces de las personas que usted representa. Son voces de todas las edades y de cada rincón del planeta. La voz de la niña pequeña a quien hoy en día se le niega la educación; la mujer embarazada que no recibe atención de salud; las personas jóvenes que no tienen acceso a trabajo decente; las familias pertenecientes a grupos minoritarios que temen ser discriminadas por funcionarios corruptos; los pequeños agricultores que se han visto obligados a emigrar a las ciudades como refugiados climáticos, entre otros miles de millones de personas más. Sus voces pregonan cada vez más fuerte la desigualdad y la injusticia que mantienen a las personas en la pobreza. Ellos –y todos los que los apoyan- le están exigiendo a usted que llegue a un nuevo acuerdo global para toda la humanidad- el cual luego cumplamos juntos. La buena noticia es que 2015 le brinda la oportunidad histórica de hacer simplemente eso.

Este año se celebrarán dos importantes cumbres de las Naciones Unidas. La primera, en septiembre, en la que el mundo acordará nuevas metas para erradicar la pobreza extrema, abordar la desigualdad y lograr un planeta más sostenible. La segunda se celebrará en diciembre y tendrá como tema central el cambio climático, la cual debemos aprovechar para asegurar que el bienestar de las generaciones del presente no se produzca a expensas del de las generaciones del futuro.

Estos dos acontecimientos, junto a otras conversaciones clave sobre financiamiento, son los más importantes de nuestra vida. Sabemos por nuestros esfuerzos pasados, como, por ejemplo, la lucha contra el SIDA, la malaria, las enfermedades prevenibles y la protección de la capa de ozono, que podemos unirnos y cosechar muchos logros. Sin embargo, con tan solo pocos meses hasta la celebración de estas cumbres, pocos líderes están desempeñando el papel de liderazgo que necesitamos. Hemos visto algo de progreso en materia de cambio climático, pero no de la envergadura que se necesita. También contamos con un conjunto de objetivos que son sumamente ambiciosos, pero que serán inútiles si no se acompañan de audaces acuerdos de implementación y financiación que provengan desde los niveles más altos.

Si esto no cambia, nos tememos que usted y demás líderes mundiales estarán llevando al mundo hacia uno de los fracasos más monumentales de la historia reciente. Todavía está a tiempo de ponerse a la altura de las circunstancias. Le pedimos su ayuda y que lidere el cambio.

Seamos claros: las acciones que llevemos a cabo en 2015 serán decisivas a la hora de definir el rumbo que tomará el mundo en las décadas venideras. Le instamos a tomar el camino correcto.

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