17 Oct 2011

#Derechoasoñar: el mundo que queremos

Hemos recogido una parte de vuestros sueños y propuestas de cambio. Ahora os enviamos una pequeña muestra del resultado: optimismo, ilusión, compromiso, exigencia. He aquí el mundo que queremos y por el que apostamos.

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=nZ66HNkD9Jo]

La campaña Pobreza Cero nos invita a soñar con un mundo posible: el mundo que queremos. Esta iniciativa parte del proverbio africano “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”, y se enmarca en una iniciativa global que coincide con el lanzamiento del informe del Llamado Mundial de Acción contra la Pobreza (GCAP[1] por sus siglas en inglés) sobre “El Mundo que Queremos”.

En un momento en el que parece que la sociedad civil no tiene nada que decir, y en el que el individualismo parece haberse apoderado de todo, el “derecho a soñar” intenta demostrar que estamos interconectados como ciudadanía y que, a través de nuestras acciones cotidianas y nuestras reivindicaciones políticas podemos contribuir a cambiar el rumbo de las cosas.

El Derecho a soñar se enmarca en un proceso en el que somos las personas quienes definimos cómo es el mundo que queremos ya que el que tenemos ahora no nos gusta. Por un lado mostramos las aspiraciones de muchas personas anónimas, de distintos orígenes y desde diversos lugares del mundo, respecto de ese mundo por el que trabajan; y por otro, revelamos que todas y todos compartimos es visión y esas demandas a la clase política de una sociedad más justa, más igualitaria basada en la solidaridad.


[1] The Global Call to Action Against Poverty began as a movement to bring civil society together, across specific areas of thematic, geographic, or constituency focus, to unite diverse actions against poverty and inequality.

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14 Oct 2011

Actos en más de 20 ciudades españolas piden a Elena Salgado un apoyo decidido a la Tasa Robin Hood #rebélate

La sociedad civil exige a los líderes europeos y del G20 la puesta en marcha de una tasa que grave las transacciones financieras y financie políticas sociales

Los actos forman parte del Día de Acción Global por la tasa Robin Hood que se ha desarrollado en las principales ciudades del mundo y de la Semana de movilización contra la pobreza


Mas de 20 ciudades españolas han organizado actos de calle para pedir a la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, un apoyo decidido y urgente a la Tasa Robin Hood, es decir, una Tasa a las Transacciones Financieras (TTF) cuya recaudación esté destinada a financiar políticas sociales aquí y el los países más pobres y a combatir las consecuencias del cambio climático.

“Se han dado pasos muy importantes. En los últimos meses hemos pasado de declaraciones negando la viabilidad técnica de implantar una Tasa a las Transacciones Financieras, a tener una propuesta legislativa concreta de la Comisión Europea y declaraciones como la del presidente de la Comisión Europea, durao Barroso, y otros líderes mundiales afirmando su necesidad como una forma de contribuir a la justicia social”, afirma Susana Ruíz, portavoz de la Alianza Tasa Robin Hood. “Sin embargo, aún nos queda el empujón final: que esa Tasa sirva para financiar el desarrollo y los efectos del cambio climático y que beneficie a los qué más sufren las consecuencias de la crisis económica”.

Los actos, que se desarrollan en más de 20 ciudades españolas (Madrid, Toledo, Cuenca, Getafe, Salamanca, Pamplona, Logroño, Bilbao, Elche, Alicante, A Coruña, Sevilla, Vilanova, Valencia, Ciudad Real, Córdoba, Jerez, Palma de Mallorca, Castellón, Huelva, Granada y Zaragoza) entre el 14 y el 16 de octubre, forman parte del tercer día de Acción Global por la Tasa Robin Hood que se llevan a cabo en las principales ciudades del mundo y coinciden con la reunión de ministros de economía del G20, que tiene lugar en París entre el 14 y 15 de este mes.

“Es la hora de pasar a la acción y de ser políticamente valientes. La ministra Salgado ha manifestado su apoyo una TTF europea, sin necesidad de esperar a un consenso global. Hay que desbloquear la posición de todos o ninguno y el liderazgo europeo será decisivo para arrastrar a otros países en el futuro. Pero el mensaje que debe llegar alto y claro a los líderes el G20 que se reunirán en Francia el próximo 3 y 4 de noviembre es que los fondos deben destinarse a los más vulnerables”, afirma Ruíz.

La Alianza Tasa Robin Hood, integrada en España por Ayuda en Acción, InspirAction, Intermón Oxfam, Plan Internacional, Plataforma Acción por la Salud Global y Save the Children, forma parte de un movimiento internacional compuesto por más de 200 organizaciones de 25 países que piden la aplicación de una tasa a las transacciones financieras internacionales del 0,05%, lo que permitiría recaudar fondos  para políticas sociales y lucha contra el cambio climático.

“Hay que pasar de la retórica a los hechos. La TTF no pude quedarse sólo en un mecanismo para regular desequilibrios fiscales, sino que tiene que ser la respuesta a los desequilibrios de hambre y pobreza en el mundo y una apuesta por volver a poner la economía real, la productiva, por delante de la especulación. Es una oportunidad histórica para dar soluciones reales y anteponer los intereses que de verdad cuentan”, concluye Ruiz.

Estas acciones forman parte de la Semana de movilización contra la pobreza que tiene lugar en nuestro país entre el 9 y el 17 de octubre y que bajo el lema: “Alianza Española Contra la Pobreza. ÚNETE A LA REBELIÓN” engloba a organizaciones sociales, sindicatos, movimientos y plataformas ciudadanas de más de un millar de entidades en todo el territorio español.

Para más información:

Para saber más sobre la Alianza Tasa Robin Hood ir a: http://www.facebook.com/tasarobinhood

Contacto para Medios de Comunicación:

Intermón Oxfam

Marisa Kohan   91 204 67 44  /  699 984 800   mkohan@intermonoxfam.org

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15 Sep 2011

Derecho a soñar: el mundo que queremos

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Tenemos derecho a soñar… soñar con una realidad más justa, sin desigualdades y sin pobreza… porque el mundo que tenemos ahora no nos gusta. Queremos y podemos transformar las cosas, creemos que es necesario y que todas y todos aportamos un poco a ese cambio. Soñar no cuesta nada, sólo un poco de creatividad e ilusión. Te invitamos a soñar con nosotros y a diseñar esa nueva realidad… soñar en pequeñas cosas, acciones nuestras y objetivos.

Todas y todos, como sociedad civil, a través de medios audiovisuales, testimonios escritos, etc., podemos describir ese mundo con el que soñamos y contar cómo, a través de la participación, somos agentes activos del cambio y capaces de convertirnos en una masa crítica que defina los temas que están en las agendas política, económica y social.

Ejerciendo una ciudadanía activa y exigiendo a la clase política cambios, se tendrá una repercusión positiva y su respectivo reflejo en otras partes del mundo.

Idea central: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” (Proverbio Africano) – Nosotras y nosotros podemos cambiar el mundo.

Tal y como dijo Galeano “… actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable.”

Cuéntanos tu sueño para cambiar el mundo, ¿te atreves?

*Envíanos tu vídeo a pobrezacero@pobrezacero.org

[youtube=http://www.youtube.com/watch?v=SXaed7QfVnY]

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2 Ago 2011

Los porqués del hambre

Vivimos en un mundo de abundancia. Hoy se produce comida para 12.000 millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), cuando en el planeta habitan 7.000. Comida, hay. Entonces, ¿por qué una de cada siete personas en el mundo pasa hambre?

La emergencia alimentaria que afecta a más de 10 millones de personas en el Cuerno de África ha vuelto a poner de actualidad la fatalidad de una catástrofe que no tiene nada de natural. Sequías, inundaciones, conflictos bélicos… contribuyen a agudizar una situación de extrema vulnerabilidad alimentaria, pero no son los únicos factores que la explican.

La situación de hambruna en el Cuerno de África no es novedad. Somalia vive una situación de inseguridad alimentaria desde hace 20 años. Y, periódicamente, los medios de comunicación remueven nuestros confortables sofás y nos recuerdan el impacto dramático del hambre en el mundo. En 1984, casi un millón de personas muertas en Etiopía; en 1992, 300.000 somalíes fallecieron a causa del hambre; en 2005, casi cinco millones de personas al borde de la muerte en Malaui, por solo citar algunos casos.

El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano.

Se señala a la sequía, con la consiguiente pérdida de cosechas y ganado, como uno de los principales desencadenantes de la hambruna en el Cuerno de África, pero ¿cómo se explica que países como Estados Unidos o Australia, que sufren periódicamente sequías severas, no padezcan hambrunas extremas? Evidentemente, los fenómenos meteorológicos pueden agravar los problemas alimentarios, pero no bastan para explicar las causas del hambre. En lo que respecta a la producción de alimentos, el control de los recursos naturales es clave para entender quién y para qué se produce.

En muchos países del Cuerno de África, el acceso a la tierra es un bien escaso. La compra masiva de suelo fértil por parte de inversores extranjeros (agroindustria, Gobiernos, fondos especulativos…) ha provocado la expulsión de miles de campesinos de sus tierras, disminuyendo la capacidad de estos países para autoabastecerse. Así, mientras el Programa Mundial de Alimentos intenta dar de comer a millones de refugiados en Sudán, se da la paradoja de que Gobiernos extranjeros (Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Corea…) les compran tierras para producir y exportar alimentos para sus poblaciones.

Asimismo, hay que recordar que Somalia, a pesar de las sequías recurrentes, fue un país autosuficiente en la producción de alimentos hasta finales de los años setenta. Su soberanía alimentaria fue arrebatada en décadas posteriores. A partir de los años ochenta, las políticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que el país pagara su deuda con el Club de París, forzaron la aplicación de un conjunto de medidas de ajuste. En lo que se refiere a la agricultura, estas implicaron una política de liberalización comercial y apertura de sus mercados, permitiendo la entrada masiva de productos subvencionados, como el arroz y el trigo, de multinacionales agroindustriales norteamericanas y europeas, quienes empezaron a vender sus productos por debajo de su precio de coste y haciendo la competencia desleal a los productores autóctonos. Las devaluaciones periódicas de la moneda somalí generaron también el alza del precio de los insumos y el fomento de una política de monocultivos para la exportación forzó, paulatinamente, al abandono del campo. Historias parecidas se dieron no solo en países de África, sino también en América Latina y Asia.

La subida del precio de cereales básicos es otro de los elementos señalados como detonante de las hambrunas en el Cuerno de África. En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. En Etiopía, el coste del trigo subió un 85% con relación al año anterior. Y en Kenia, el maíz alcanzó un valor 55% superior al de 2010. Un alza que ha convertido a estos alimentos en inaccesibles. Pero, ¿cuáles son las razones de la escalada de los precios? Varios indicios apuntan a la especulación financiera con las materias primas alimentarias como una de las causas principales.

El precio de los alimentos se determina en las Bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la de Chicago, mientras que en Europa los alimentos se comercializan en las Bolsas de futuros de Londres, París, Ámsterdam y Fráncfort. Pero, hoy día, la mayor parte de la compra y venta de estas mercancías no corresponde a intercambios comerciales reales. Se calcula que, en palabras de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, un 75% de la inversión financiera en el sector agrícola es de carácter especulativo. Se compran y venden materias primas con el objetivo de especular y hacer negocio, repercutiendo finalmente en un aumento del precio de la comida en el consumidor final. Los mismos bancos, fondos de alto riesgo, compañías de seguros, que causaron la crisis de las hipotecas subprime, son quienes hoy especulan con la comida, aprovechándose de unos mercados globales profundamente desregularizados y altamente rentables.

La crisis alimentaria a escala global y la hambruna en el Cuerno de África en particular son resultado de la globalización alimentaria al servicio de los intereses privados. La cadena de producción, distribución y consumo de alimentos está en manos de unas pocas multinacionales que anteponen sus intereses particulares a las necesidades colectivas y que a lo largo de las últimas décadas han erosionado, con el apoyo de las instituciones financieras internacionales, la capacidad de los Estados del sur para decidir sobre sus políticas agrícolas y alimentarias.

Volviendo al principio, ¿por qué hay hambre en un mundo de abundancia? La producción de alimentos se ha multiplicado por tres desde los años sesenta, mientras que la población mundial tan solo se ha duplicado desde entonces. No nos enfrentamos a un problema de producción de comida, sino a un problema de acceso. Como señalaba el relator de la ONU para el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, en una entrevista a EL PAÍS: “El hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución”.

Si queremos acabar con el hambre en el mundo es urgente apostar por otras políticas agrícolas y alimentarias que coloquen en su centro a las personas, a sus necesidades, a aquellos que trabajan la tierra y al ecosistema. Apostar por lo que el movimiento internacional de La Vía Campesina llama la “soberanía alimentaria”, y recuperar la capacidad de decidir sobre aquello que comemos. Tomando prestado uno de los lemas más conocidos del Movimiento 15-M, es necesaria una “democracia real, ya” en la agricultura y la alimentación.

*Esther Vivas, del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra, es autora de “Del campo al plato. Los circuitos de producción y distribución de alimentos”.

*Artículo en El País, 30/07/2011.

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