10 Oct 2017

Contra la desigualdad obscena: Resistir, denunciar, sensibilizar y cambiar

Hace casi 20 años preparábamos en medicusmundi una exposición titulada “Salud el derecho de unos pocos”. Su objetivo era mostrar las repercusiones de la pobreza en la salud mundial, también en nuestro país. Su destino rotar por las salas de espera de los Centros de Salud.

Una de las protagonistas de esta exposición era Denis, una mujer peruana de 29 años. Recreábamos su historia en un panel titulado “Cuidadoras sin derecho a ser cuidadas”, Denis trabajaba como interna en casa de María de los Ángeles, una mujer enferma de 82 años a la que cuidaba todo el día excepto los jueves y sábados por la tarde y el domingo. Denis llevaba dos años en España pero no tenía permiso de trabajo, tampoco derecho a asistencia sanitaria.

Cuando estábamos a punto de inaugurar la exposición, en enero de 2000, el Estado Español reconoció este derecho a cualquier persona empadronada en el país, fuese nacional o extranjera (artículo 12. Ley orgánica 4/2000). Un logro social que celebramos al mes siguiente cambiando el nombre al panel expositivo de Denis que pasaría a llamarse: “Cuidadoras con derecho a ser cuidadas”; celebración y reivindicación por unas condiciones de trabajo dignas que aseguren el bienestar y una situación legal.

Pero 12 años después esta situación cambió, y lamentablemente el Gobierno, utilizando una vía legislativa excepcional, aprobó un Real Decreto Ley por el que las personas en situación administrativa irregular que vivían en España se quedaron sin tarjeta sanitaria (RDL 16/2012). El gobierno no solo retrocedió recortando derechos sino que emprendió iniciativas legales, recursos ante el Tribunal Constitucional, para intentar impedir que los gobiernos autonómicos aseguren este derecho en su territorio.

Desde hace 5 años numerosas entidades y movimientos sociales estamos luchando por terminar con esta desigualdad obscena, por la defensa de los sistemas públicos de salud con cobertura universal y exigiendo la reforma de este Real Decreto Ley estatal.

En el mes de septiembre pasado la Red de Denuncia y Resistencia al RDL 16/2012 (REDER) lideró una iniciativa por la que la mayoría de los grupos políticos de oposición en el Congreso de los Diputados firmaron el “Pacto político y social por un sistema nacional de salud público y universal”. Y la semana pasada se presentaba el informe “Defender nuestra sanidad. La sociedad civil frente a la exclusión sanitaria”, articulado en torno a cuatro ejes: “Resistir”, Denunciar”, Sensibilizar” y “Cambiar”, que documenta 3.784 casos de personas excluidas del sistema nacional de salud desde 2014. Una desigualdad, dolorosa y obscena, injusta y evitable, que es fruto de la acción humana y a la que, por tanto, se le puede dar la vuelta.

Hace casi 20 años cambiamos el nombre de aquel panel de Denis; hace 5 años nos lo borraron y desde entonces estamos escribiendo un nuevo cambio.

Jesús Chocarro San Martín, medicusmundi

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7 Abr 2015

¿Es inocua nuestra alimentación?

La Organización Mundial de la Salud ha elegido como tema del Día Mundial de la Salud 2015 la inocuidad de los alimentos. En la presentación del DMS se explica que los alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades diferentes y son responsables de unos 2 millones de muertes cada año.

La inocuidad de los alimentos así entendida, en su sentido estricto, es un tema muy relevante de salud pública. Todavía tenemos en la memoria algunas crisis impactantes, como la del aceite de colza deCartel OMS_alimentos inocuossnaturalizado, la de las vacas locas o la de los pepinos en Alemania hace poco más de tres años. En cada caso se produjeron muertes y mucho sufrimiento asociado a esas situaciones de falta de inocuidad de los alimentos.

La OMS apunta a la “cada vez más evidente necesidad de reforzar los sistemas que velan por la inocuidad de los alimentos en todos los países”, por lo que el Día Mundial de la Salud 2015 se orienta a “fomentar medidas destinadas a mejorar la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena, desde la granja hasta el plato”. Pero, ¿qué ocurre después del plato? ¿Es suficiente con garantizar que los alimentos que llegan al plato no contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas?

Sería conveniente tener una visión más amplia de la inocuidad de los alimentos. Si seguimos la definición que nos da la Real Academia de la Lengua, es inocua aquella alimentación que no hace daño. Y si miramos los daños que está produciendo nuestro sistema alimentario, difícilmente podríamos hablar de inocuidad. La obesidad está adquiriendo unas dimensiones desproporcionadas, hasta el punto de ser catalogada como uno de los grandes problemas actuales de salud pública, una pandemia con un coste asociado de más de dos billones de dólares al año, que se va incrementando año a año.

No es casual que en los últimos cuatro años The Lancet haya publicado dos series dedicadas a la obesidad, una en agosto de 2011 y otra a comienzos de 2015. Los expertos la consideran el mayor factor causal de carga de enfermedades prevenibles en muchas regiones, incluso por delante del tabaco. Los datos que aportan apuntan a unos 1.500 millones de personas con sobrepeso y más de 500 millones con obesidad. Su repercusión en la salud es muy alta, ya que está relacionada con el 80% de los casos de diabetes, con el riego de padecer hipertensión, colesterol alto, diversos tipos de cáncer, etc.

Es más fácil ganar peso que perderlo

El análisis del conjunto de factores determinantes de la obesidad es muy complejo, pero las investigaciones señalan que la creciente disponibilidad de alimentos altamente calóricos más baratos junto a las potentes fuerzas económicas que impulsan su consumo –con un marketing más generalizado y persuasivo– conducen inevitablemente hacia el sobre-consumo y la obesidad.

Las campañas de publicidad –incluso dirigidas a público infantil– relacionadas con productos que pueden ser nutricionalmente dañinos parecen no tener límites; los requerimientos a dichos productos desde un punto de vista de salud y nutrición se nos antojan muy laxos. Los poderes públicos responsables deberían analizar el coste humano, de salud e incluso económico que tiene el hecho de no regular adecuadamente la utilización de ingredientes no saludables en la producción de alimentos. No solo deberían pensar cómo estimular a los consumidores hacia dietas más saludables sino también cómo pueden incentivar a la industria alimentaria para que produzca alimentos más saludables (o como desincentivarla para que no produzca tantos alimentos no saludables).

Hace ya varios años, el entonces relator especial de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, señalaba que nuestros sistemas alimentarios son “obesogénicos”, generadores de obesidad y que, al ritmo que vamos, en 2030 se producirían 5 millones de muertes de personas menores de 60 años como consecuencia de enfermedades no transmisibles relacionadas con el consumo de una dieta no saludable, es decir, más del doble de las muertes que se producen por el consumo de alimentos que contienen bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas.

En este Día Mundial de la Salud 2015 convendría que tuviéramos una mirada más amplia, más inteligente, más crítica sobre la inocuidad de los alimentos y que, a partir de ella, se generaran las respuestas políticas adecuadas. La falta de acción de los poderes públicos en este sentido se podría considerar un incumplimiento de sus obligaciones de proteger y garantizar los derechos humanos a la salud y a la alimentación.

José Mª Medina Rey, director de PROSALUS

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1 Abr 2015

#Salud: 445 millones de entradas en 0,45 segundos #AED2015 #EYD2015

Atención sanitaria operativos Mosctha 2013 web¿Qué significa salud? Su búsqueda arroja 445 millones de entradas en 0,45 segundos

  • En el Año Europeo del Desarrollo no podemos olvidar que más de la tercera parte de la población mundial no tiene todavía acceso regular a medicamentos esenciales para salvar su vida.
  •  Se ha logrado que 2.300 millones de personas tengan acceso a agua potable pero aún hay 2.500 millones que carecen de servicios sanitarios básicos.
  •  Los datos de la OMS y la ONU reflejan ciertas mejoras logradas, a pesar de ello, sólo uno de los ocho objetivos fijados se ha cumplido hasta la fecha.

Hablar de salud, y más de salud mundial, es un tema amplio y complejo, abarcable desde muchas vertientes. ¿Qué significa salud? Si tecleamos la palabra en Google su búsqueda arroja 445 millones de entradas en  tan sólo 0,45 segundo.

 

Este 2015 ha sido designado por la Unión Europea como el Año Europeo del Desarrollo y abril el mes dedicado a la salud. Con esta iniciativa se pretende evaluar y hacer un mayor hincapié en la cooperación internacional, implicar y demostrar a los ciudadanos que es posible cambiar la situación actual y resaltar que todos debemos tener un papel importante en este logro.

Más allá de esta iniciativa, el 2015 es un año importante porque se cumple el plazo de vencimiento -y no con los mejores resultados- de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODMs). Los ODMs se establecieron en el año 2000 por los 189 países miembros de las Naciones Unidas durante la Declaración del Milenio. Las metas planteadas incluían aspectos como la erradicación de la pobreza extrema, la igualdad en la educación, garantizar la sostenibilidad del medio ambiente o la reducción de la mortalidad materno-infantil y de enfermedades como VIH/Sida y Malaria, entre otras.

Los datos de la OMS y la ONU reflejan que solo se había cumplido en el año 2000 el objetivo de cumplir al 50% el número de personas que pasan hambre en el mundo. Sin embargo, 1.200 millones de personas siguen viviendo en situación de pobreza y una de cada nueve pasa hambre.

El cuarto ODM tenía como meta reducir en un 75% la mortalidad de los niños menores de 5 años. Los indicadores demuestran que la mortalidad infantil ha disminuido pero no lo suficiente como para que este objetivo se pueda cumplir a tiempo. Hasta el momento, 6 millones de niños menores de 5 años mueren anualmente, siendo la diarrea una de las causas evitables más comunes.

La mejora de la salud materna constituyó el quinto ODM y con él el propósito de reducir dos tercios la tasa de mortalidad materna. Desde 1990 hasta hoy se ha reducido en un 45%, pero según datos de UNICEF, cada año siguen muriendo unas 529.000 mujeres por complicaciones en el parto. La falta de atención durante el embarazo y la amenaza que siguen sufriendo muchas niñas debido al matrimonio infantil son algunos puntos que todavía faltan por mejorar.

El sexto ODM, comprometido en combatir tanto el VIH/SIDA como la Malaria y otras enfermedades infecciosas, ha sido uno de los que más se han comentado en los últimos años. A pesar de querer detener y reducir la propagación del VIH/SIDA, aún hoy el número de infectados es bastante superior al número de tratamientos disponibles. Los casos mundiales de mortalidad por Malaria se han reducido un 47% entre el año 2000 y 2013, valores muy esperanzadores, aunque todavía inaceptables, para una enfermedad que tiene curación si es detectada y tratada a tiempo.

El séptimo ODM se centró de un lado en la sostenibilidad del medioambiente y en el acceso al agua potable. La conservación del medioambiente es un aspecto esencial para garantizar la salud mundial y al que se le está prestando demasiada poca atención. Evaluando este objetivo podemos comprobar que las actuales tasas de deforestación son alarmantes y con ello la pérdida de diversidad biológica. Por otro lado, el acceso a servicios básicos de saneamiento está muy relacionado con las muertes por diarrea y otras enfermedades causadas por aguas contaminadas. Se consideran esperanzadores los avances conseguidos en el acceso al agua potable pues hasta la fecha se ha logrado que 2.300 millones de personas dispongan de agua potable, pero aún hay 2.500 millones que carecen de servicios sanitarios básicos.

En el Año Europeo del Desarrollo no podemos olvidar que todavía más de la tercera parte de la población mundial no tiene acceso regular a medicamentos esenciales para salvar su vida. Faltan objetivos más concretos, datos fiables de control y seguimiento de los mismos, así como un mayor esfuerzo de los países miembros. Invertir más en salud materna, aumentar la financiación de campañas de vacunación infantil y de diagnóstico de enfermedades o garantizar el acceso a agua potable, son algunas de las propuestas para mejorar la salud global y reducir el número de muertes evitables.

Desde Farmamundi, esperamos que este Año del Desarrollo 2015 sea un año de reflexión y de trabajo para mejorar y demostrar que es posible un mundo mejor donde la igualdad, la salud y la dignidad sean valores que primen. También exigimos la responsabilidad y el cumplimiento de los objetivos por parte de los diferentes países, crear nuevas medidas realistas de actuación e implementar sistemas de evaluación para no tener que posponer los objetivos 15 años más.

Núria Llurba MontesinoFarmacéutica y voluntaria de Farmamundi

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17 Oct 2014

La ruleta de la salud #17O

Ya lo dijo Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas, ante la Asamblea Mundial de la Salud en 2001: “En el mundo en desarrollo, el mayor enemigo de la salud es la pobreza”. Lo sabemos todos los que trabajamos diariamente en cooperación y también desde la campaña Pobreza Cero que no ceja en su empeño denunciando todas las situaciones de injusticia a nivel global (http://pobrezacero.wordpress.com).

Las personas en situación de pobreza tienden a padecer mayor número de enfermedades y problemas de salud. Si una persona enferma, su economía familiar se resiente, no puede trabajar, estudiar, cuidar de los suyos… Y quienes menos recursos tienen, a su vez, sufren una mayor exposición a las enfermedades al no tener acceso a la atención primaria básica y a los medicamentos. Siendo la salud un factor determinante en el crecimiento social económico y de desarrollo de las poblaciones, estar enfermo es al mismo tiempo causa y efecto de la pobreza. Estamos entonces ante un círculo vicioso.

A esta cruel suerte de ruleta también se han sumado colectivos de personas en riesgo de exclusión en España. Sí en España (considerado ya el segundo país de la Unión Europea con el mayor índice de pobreza infantil, superado sólo por Rumanía, según datos de 2013 de Eurostat), como las más de 800.000 personas que perdieron el derecho a la asistencia sanitaria desde que hace dos años el Gobierno aprobara el Real Decreto Ley (RDL) 16/2012, de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones.

Con este decreto la asistencia sanitaria dejó de ser un derecho de todas las personas, y pasó a ser una prestación vinculada a la condición administrativa de asegurado, donde no solo se ha aumentado la carga económica directa para las personas, sino que se han restringido ciertas prestaciones a  los ciudadanos que han contribuido a su financiación mediante los impuestos.

Por ello, muchas organizaciones sociales hemos unido fuerzas en una marea blanca para pedir la derogación del Real Decreto Ley 16/2012 y que se restablezcan las condiciones para mantener un Sistema Nacional de Salud, universal y de calidad que garantice el derecho a la protección y promoción de la salud de todas las personas. No juguemos con la salud, ni pongamos a los ciudadanos en el punto de mira de esta cruel y fatal ruleta.

Ocupemos pacíficamente y todos juntos las calles de nuestras ciudades hoy 17 de octubre, por la erradicación de la pobreza y por una sanidad pública, gratuita, universal y de calidad. Súmate a nuestro lema en la Semana contra la Pobreza y contra la #riquezaqueempobrece.

Yolanda Ansón, Farmamundi

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8 Sep 2014

ÉBOLA: Demasiada muerte para tan poca acción #SomosCooperantes

La actual epidemia de ébola está suponiendo un reto a todos los niveles. La sociedad civil de los países afectados, los ministerios de salud y las ONG estamos trabajando juntos para tratar de ponerle freno. Y no está siendo nada fácil.

Los sistemas de salud de Guinea, Liberia y Sierra Leona son muy débiles y con sus precarios medios y recursos apenas llegaban ya a cubrir las necesidades más básicas de la población. Ahora están completamente colapsados. El número de centros y profesionales sanitarios es insuficiente, sus equipamientos y servicios de transporte son casi testimoniales. Estamos hablando de centros que muchas veces no tienen ni agua ni luz, de una ratio dos médicos por cada 100.000 habitantes, de hacer frente a una epidemia sin precedentes en la historia. Muchas personas de los lugares afectados están siendo todo un ejemplo de valor y principios, de humanidad y solidaridad. Pero solos no pueden.

equipo MDM

(C) Médicos del Mundo

Para poder parar la epidemia hacen falta materiales, fondos, personal cualificado y sobre todo un verdadero compromiso de la comunidad internacional ante el enorme problema de salud pública al que estamos haciendo frente. Y no se puede esperar más.

No sólo hemos sufrido recortes drásticos en los fondos de Cooperación al Desarrollo, que son los que contribuyen a mejorar a largo plazo las condiciones de vida de las poblaciones en los países empobrecidos, si no que parece que estas personas tampoco son prioritarias ni en situaciones de vulnerabilidad extrema. Una emergencia, además, que nos concierne a todos y todas porque es un problema de salud pública de talla mundial. Blindar nuestras fronteras y proteger nuestra sociedad de bienestar no es la solución. Es necesario poner los medios necesarios aquí y ahora.

Pino González

Coordinadora del proyecto de emergencia de Médicos del Mundo en Sierra Leona

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